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El Gobierno italiano trata de evitar un despido masivo en Fiat

La noticia de que Fiat, la mayor empresa automovilística privada italiana, estaba ya preparando las cartas de despido de miles de trabajadores cayó como una bomba cuando el diario romano Repubblica la lanzó en primera página. El presidente de la región del Piamonte, a la que pertenece Turín (el gran imperio de Fiat), se lanzó al teléfono y llamó inmediatamente al nuevo administrador delegado, Cesare Romiti. El presidente, Ezio Enzierri, le dijo abiertamente que si la noticia era cierta anulaba inmediatamente el encuentro previsto para esta mañana con los dirigentes de Fiat para abrir negociaciones y preparar el importante encuentro del lunes próximo entre la dirección de Fiat y los sindicatos.Pero la noticia de las cartas de despido puso también en alarma al Gobierno, y Romiti se presentó en Roma al presidente del Ejecutivo, Francesco Cossiga, para aclarar al asunto con él y con los ministros responsables de la economía. Romiti se presentó acompañado del responsable de la sección automóvil de Fiat, Vittorio Ghidella.

Romiti desmintió ante Cossiga que la empresa Fiat tuviese ya preparadas las cartas de despido. Pero no negó que «la situación es gravísima y Fiat tiene necesidad de reducir en un 20% su producción y, por tanto, proceder a la reestructuración y reducción de la plantilla». Ahora el problema es saber en qué modo Fiat desea resolver el asunto.

Los dirigentes de Fiat aseguran que hoy la empresa produce 300.000 coches menos al año con el mismo personal que años atrás, y que para ponerse a un nivel com petitivo con Europa necesita du rante un cierto tiempo disminuir la producción y dedicarse a la in vestigación tecnológica. Y asegu ran que están dispuestos a gastarse para ello 300.000 millones de pesetas. Pero insisten que necesitan ya, desde este momento, producir 450.000 coches menos.

Por lo que se ha podido saber, tanto el Gobierno como los sindicatos se oponen tajantemente a cualquier tipo de despido de trabajadores. En este caso, Fiat parece ser que va a pedir que 24.000 obreros entren en la llamada caja de integración, que es lo que corresponde en España al Fondo de Garantía Salarial. Aquí, esté fondo existe para todos los trabajadores de la industria, tanto privada como pública. Está pagada por el Estado en más del 50%, y el resto por la empresa; los trabajadores no pagan nada. Puede usarse sólo en casos de grave crisis de una empresa y por un tiempo determinado, pactado conjuntamente por Gobierno, empresa y sindicatos. El caso límite extremo es dos años. Pero casi nunca se llega a apurar. Como máximo se usa durante semanas o algunos meses.

Esta vez Fiat pide que, como alternativa a los despidos, por lo menos un 20% del personal entre en este fondo a tiempo indeterminado. Y ya desde ayer, hasta el 30 de septiembre, han empezado a beneficiarse del mismo sin trabajar 74.000 trabajadores durante dos días a la semana. En total, todo el sector automóvil de Fiat trabajará sólo once horas durante este mes de septiembre.

Los sindicatos afirman que Fiat está dramatizando su situación y amenazando con los despidos en masa para que se le conceda la ayuda del Estado, de acuerdo con los nuevos decretos para salvar las empresas en crisis, para las que se destinan 200.000 millones de pesetas. Y ya han anunciado que serán firmes por lo que se refiere a los despidos, que podrán sólo aceptar por un cierto tiempo el fondo de garantía salarial, la jubilación anticipada y la movilidad de las plantillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de septiembre de 1980

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