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La política económica, en el banquillo

El ataque frontal a la política económica en abstracto -no a los responsables directos de su concepción y aplicación-, hecho ayer por el presidente de la patronal bancaria, constituye una rotunda ruptura de esa especie de asentimiento o consenso que ha venido definiendo en los dos últimos años las relaciones de los banqueros con el vicepresidente segundo del Gobierno.La contundencia de las acusaciones, la claridad en la exposición de las limitaciones y aun de las contradicciones internas de esa política económica y la propuesta de alternativas que ha hecho Rafael Termes conforman, más que una postura ideológica o una reivindicación profesional, todo un programa alternativo que debe hacer pensar muy seriamente en la necesidad de revisar el programa económico del Gobierno. Pero seguramente en las palabras del presidente de la EEB hay algo más que una oferta de programa y una crítica a la inoperancia de la política económica vigente. Cabe pensar que en el fondo este ataque es toda una retirada de confianza a Fernando Abril Martorell como rector de la economía española y un serio aviso a los más altos responsables del partido en el poder sobre el cambio de actitudes -de la tolerancia más o menos discordante al enfrentamiento abierto- del mundo de las finanzas al mundo de los políticos. ( ... )

Si hubiera que resumir en tres cuestiones fundamentales las críticas que Termes ha hecho a la política económica del Gobierno, éstas habrían de ser, por su trascendencia y su significado, la rebelión ante una política de precios caprichosa, la competencia desleal de las emisiones públicas y la pérdida de competitividad de la economía española, que tiene su doble origen en el tipo de cambio inadecuado de la peseta y en la rigidez de los tipos de interés.

11 de julio

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