Castro anuncia que todo el que lo desee puede abandonar Cuba

Pocas horas después de que el presidente cubano, Fidel Castro, anunciase que todo aquel que quisiera, salir de la isla, previa obtención de un visado del país receptor, podría hacerlo, la embajada de Perú en La Habana fue objeto de la mayor invasión de refugiados que se recuerda en la historia del asilo diplomático contemporáneo. Exactamente 63% personas, según la agencia Efe (primero se habló de unas 10.000), se encuentran desde el sábado literalmente hacinadas en 2.000 metros cuadrados del jardín de la embajada en. espera del visado que les permita abandonar la isla.

El propio Castro ha intentado negociar una solución a las puertas de la embajada, mientras los miembros del Pacto Andino, que agrupa a Venezuela, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, se reunirán el miércoles en Lima para tratar de adoptar una postura conjunta respecto del problema.La situación higiénica y alimenticia de los refugiados es caótica, y se han registrado casos de diarreas, deshidratación y gastroenteritis, temiendo los médicos el brote de epidemias. El Gobierno cubano repartió ayer 5.000 raciones de alimentos y 6.000 litros de leche, e instaló letrinas en la calle de la embajada, después de que las aguas fecales comenzaran a salir por debajo de las puertas de la representación diplomática.

El diario oficial cubano, Granma, lanzó ayer un durísimo ataque contra los miles de cubanos refugiados en la embajada.

Califica a esos miles de personas de «cientos de elementos constituidos por delincuentes, lúmpenes, antisociales, vagos y parásitos», sin que ninguno de ellos sea perseguido político ni esté necesitado del «sacrosanto derecho de asilo».

El editorial afirma también que en los jardines de la embajada peruana hay muchos homosexuales, aficionados al juego y a las drogas, «que no encuentran aquí fácil oportunidad para sus vicios».

Cuba mantiene, a través del editorial, la postura de que hay que dejar salir del país a toda esa gente, previene a quien los acepte y les llama «canalla».

Señala Granma que el pueblo trabajador de Cuba «piensa unánimemente que se vayan los vagos, que se vayan los antisociales, que se vayan los lúmpenes, que se vayan los delincuentes, que se vaya la escoria».

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* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 07 de abril de 1980.

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