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El Papa Juan Pablo II recibió al rey Hassan de Marruecos en el Vaticano

Hassan II, rey de Marruecos, fue recibido ayer tarde en el Vaticano por Juan Pablo Il. Llegó de París y entró en los palacios apostólicos cruzando la plaza de San Pedro, en medio, de un gran despliegue de protocolo, acompañado por veintitrés coches. Un centenar de personas le aplaudieron a su paso por la plaza.El papa Juan Pablo II recibió a Hassan II en su biblioteca particular, sin testigos. Más tarde, entraron doce de las 48 personas de su séquito oficial y el Papa les leyó un discurso en francés: «Recibo con viva satisfacción les dijo, «la primera visita de un soberano del reino de Marruecos al jefe de la Iglesia católica.» El Papa añadió que era justo rendir homenaje a un país lleno de tantas tradiciones y «a quien lo gobierna y le prepara su futuro».

En realidad, Hassan II quiso ser recibido por el Papa en su calidad de presidente del Comité para Jerusalén de la Conferencia Islámica. De hecho, el Papa le dijo que lo recibía «como portavoz de un gran número de países árabes que desean hacer conocer sus sentimientos, por lo que se refiere al problema de Jerusalén». El Papá aludió también a una carta personal que había recibido de Hassan II, y recordó que el problema de la «ciudad santa» es un patrimonio de las tres grandes religiones monoteísticas que conviven en Jerusalén. Sin aludir al asunto del estatuto internacional reivindicado para la ciudad por Pablo VI y Juan Pablo II en su discurso a la ONU, el Papa hizo alusión «a una solución original, próxima, definitiva, respetuosa de los derechos de todos».

No hizo el Papa ninguna alusión al problema político de Marruecos, pero había sido ya informado por la sección italiana de Amnistía Internacional, la cual declaró ayer que en aquel país norteafricano existen más de doscientos presos políticos.

Añadía Amnistía Internacional en su informe al Papa que se trata sobre todo de intelectuales y componentes del Movimiento Frontista, que se declaró partidario de la autodeterminación del Sahara. Estos detenidos «han hecho con frecuencia la huelga de hambre para protestar contra las torturas sufridas antes y después del proceso».

Los observadores destacaron en vísperas de este encuentro sorpresa de Hassan II con el Papa que, en realidad, se ha tratado de una de tantas iniciativas "del soberano de Marruecos para contrarrestar los éxitos políticos y militares consguidos por el Polisario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de abril de 1980

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