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Entierro de Rodríguez de la Fuente, Roa y Huéscar

En Poza de la Sal se concentraron cinco mil personas

A las ocho y media de la mañana de ayer se celebró en la capilla del Ministerio de Cultura una misa de corpore insepulto por las almas de Félix Rodríguez de la Fuente y sus dos compañeros, Teodoro Roa García y Alberto Mariano Huéscar, fallecidos los tres en accidente de aviación cuando filmaban en Alaska un episodio para un programa de Televisión Española. Inmediatamente después, sendos furgones fúnebres llevaron los restos del popular naturalista y de los dos cámaras para ser enterrados en Poza de la Sal (Burgos) y en Fuencarral, respectivamente.

El féretro que contenía los restos mortales de Félix Rodríguez de la Fuente llegó a Poza de la Sal, su pueblo natal, a las 13.15 horas, en medio de una gran expectación popular, informa Blanca Gefaell desde Burgos. De la mayoría de las casas colgaban las más diversas banderas con crespones negros. Miles de personas venidas de Bilbao, Vitoria y Burgos esencialmente soportaron el día desapacible y la intensa caída de agua-nieve para despedir al «halconero», que era como se le llamaba en su juventud por la comarca de la Bureba. A las 13.30 horas entraba en la iglesia gótica de San Cosme y San Damián acompañado de su mujer, su madre, su hermana y sus tres hijas, mientras unas 5.000 personas, aproximadamente, le aplaudían y tiraban claveles rojos y amarillos que anteriormente había repartido la alcaldía.En el funeral concelebrado por el párroco de Poza, dos jesuítas y fray Valentín de la Cruz, se encontraban presentes el gobernador civil de Burgos, el presidente del Consejo General de Castilla y León, Reol Tejada, el alcalde de Burgos y amigos personales de la familia, como el arquitecto Sáez de Boisa. Hubo problemas de última hora con los altavoces que habían sido instalados en los muros exteriores de la iglesia para que todos pudieran seguir el acto, que se desarrolló en medio de empujones, pisotones y un general desorden, debido a la cantidad de gente que trataba de ponerse en primera fila, lo que fue la tónica de todo el entierro. Al finalizar la misa, el poeta Conrado Blanco leyó muy exaltado un poema -Responso por Félix Rodríguez de la Fuente-, en el que decía que ya tiene otra vez Castilla nuevo Cid Campeador. A instancias del Gobierno Civil se va a crear un patronato para la construcción de un monumento con la idea de que contribuyan todos los escolares de España de una forma simbólica. Para Reol Tejada, con Félix Rodríguez de la Fuente muere un burgalés y castellano universal que se adelantó a tantos movimientos en favor de la naturaleza y que estuvo siempre en aquellas actuaciones que supusieron actitudes de confluencia en momento en que tantas tensiones nos separan. El alcalde de Poza declaró a EL PAIS que se reunirá la Corporación en sesión extraordinaria para dedicar el nombre del pueblo, que pasará a llamarse Poza de la Sal de Rodríguez de la Fuente.

«Ya ve usted», decía el cura párroco a EL PAIS, «qué liturgia funeraria tan particular.» La Guardia Civil tuvo que acordonar el panteón familiar ante el peligro inminente de que entre tantos empujones tirasen a los hombres del pueblo que llevaban a hombros la caja. Un señor mayor que llevaba una pequeña jaula con un canario, a la salida del cementerio, se la dio, llorando a la hija menor del naturalista.

Entierro de los cámaras

Bajo una intensa lluvia fueron enterrados ayer los restos de los dos cámaras de Televisión. Alberto Mariano Huéscar y Teodoro Roa, en el cementerio de Fuencarral. Al terminar la misa de alma en la capilla del Ministerio de Cultura, los dos féretros, en sendos furgones fúnebres, y escoltados por policías municipales, abrieron una caravana de un centenar de coches y varios autobuses de Televisión, que les acompañaron al cementerio cercano a Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de marzo de 1980