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Entierro del "cantaor" Antonio Cuevas "El Piki"

Ayer fue enterrado en Granada, en medio de una gran manifestación de duelo y solidaridad del mundo del flamenco, el «cantaor» Antonio Cuevas El Piqui, cuyo cadáver apareció el domingo en Madrid en extrañas circunstancias, arrojado en una cuneta junto a la autopista de Barajas, a la altura del kilómetro 12.Muy conocido por su participación, junto al «bailaor» coreógrafo Mario Maya, en las obras Camelamos naquerar, de José Heredia Maya y ¡Ay!, de Juan de Loxa, El Piki actuaba estos días, con gran éxito de público y crítica, en el tablao flamenco del Café de Chinitas, de Madrid, donde fue visto por última vez en público durante la noche del sábado.

Tras no pocas gestiones y trámites burocráticos ante las autoridades judiciales que atienden el caso, los restos mortales del «cantaor» granadino fueron recibidos, a las nueve de la noche del martes, en la peña de la Platería, de la que él era socio y donde su estilo se había curtido y perfeccionado a lo largo de los últimos años.

El féretro fue instalado en la «sala del cante» de la peña, cuyos locales se encuentra en el corazón del Albaicín, barrio donde El Pik¡ había nacido hace 34 años. La afluencia de «cantaores», guitarristas, «bailaores» y aficionados al flamenco en general, algunos llegados de otras partes de Andalucía, fue continua durante toda la noche. Los «cantaores» Pepe Albaicín, Miguel López (de La Cuadra), Paco Moyano, El Chanquete, Curro Andrés y Fósforo de Granada; los guitarristas Francisco Manuel Díaz, Paco Cortés y Avila Maya; los poetas José Heredia Maya y Juan de Loxa, Carlos Cano, José María Ojeda; el alcalde, Antonio Jara, y el teniente de alcalde José Miguel Castillo, entre otros, desfilaron por la peña para manifestar su pesar.

Antonio Cuevas estaba considerado como uno de los más firmes valores aparecidos en el panorama flamenco de los últimos años. Conocedor de todos los cantes, con unas facultades extraordinarias y un estilo sobrio y profundo al mismo tiempo, su voz era estimada por los aficionados más exigentes como una de las más puras de la generación actual de «cantaores». Su actuación en la última sesión de cante hondo del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, haciendo, junto a Mario Maya, una parte de la obra ¡Ay!, fue calificada como la más sensacional de la velada. El año pasado se proclamó asimismo ganador absoluto del concurso de cante hondo celebrado en la placeta de los Aljibes, de la Alhambra, al recibir el premio al «cantaor» más completo. El flamencólogo Francisco Moreno Galván había dicho de él: «Esta voz es terrible; es un lujo del cante; da un pellizco que le deja a uno para el arrastre.»

De la no muy amplia discografía de El Piki cabe destacar un elepé en homenaje a Blas Infante, con letra de José Heredia, así como el Camelamos naquerar, de este mismo poeta granadino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 1980