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Muestra de Pintura "naïf" en el Ateneo de Madrid

Panorama de pintura naïf, naturaleza y sociedad, es el título de la exposición que se inauguró el martes en las salas de Santa Catalina y del Prado, del Ateneo de Madrid, amplia muestra de la creación pictórica espontánea de artistas españoles y extranjeros, que forma parte de la colección particular de Juan Ramírez de Lucas. La exposición, organizada por la asociación cultural Hispania Nostra, durará hasta el día 31 de marzo y se completará con diversos actos, como conferencias y mesas redondas sobre el arte naïf.La presentación estuvo a cargo de Juan Antonio Vallejo-Nágera, que se ha ocupado del tema en su libro Naifs españoles contemporáneos y participa también en la exposición con un cuadro suyo, Ventana «En esencia, el naïf es una persona que pinta sin tener formación académica; es, por tanto, autodidacta. Analizado desde el punto de vista académico, "no sabe pintar"; su intuición le permite lograr un estilo, un modo de expresión propio, pero no logra redescubrir, más que en muy pequeña medida, las normas técnicas de la pintura», define el doctor Vallejo-Nágera la naturaleza del vocablo naïf, en un fragmento de su libro que se reproduce en él catálogo de la exposición.

Todas las obras que se exhiben en la muestra responden rigurosamente a esta concepción de lo naïf. Sus autores son casi todos desconocidos como artistas, procedentes la mayoría de las clases populares y libres por completo de deformaciones académicas. Son pintores de domingo, pintores instintivos, pintores felices, que expresan en sus cuadros de ejecución imperfecta el puro placer de pintar. Entre ellos se encuentra, desde un sacristán de Ibiza a un carpintero jubilado, pasando por amas de casa que tejen o bordan cuadros, electricistas, peluqueros, profesores aficionados a la pintura o el chófer de Zobel, que afirma ser el único pintor naïf que domina la técnica de la veladura.

La pintura naïf extranjera está representada por piezas procedentes de casi todo el mundo: diversos países de Suramérica y Africa, Haití, la India, etcétera.

«Esta es la trigésima cuarta vezque se presenta al público parte de mi colección», la última fue en el Palacio de Cristal del Retiro», explicó Juan Ramírez de Lucas, escritor y crítico de arte que ha dedicado toda su vida, gran parte de sus ingresos y múltiples viajes a su colección de arte popular, integrada por 15.000 piezas, entre pinturas, piezas de cerámica, orfebrería, indumentaria y tallas en madera.

«Mi idea es donar la colección con la ilusión de que formará parte del Museo Internacional de Arte Popular que se debería crear en Madrid, que funcionará como exposición permanente y centro de estudios sobre las manifestaciones artísticas de raíz popular que no han recibido hasta ahora la atención que merecen.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 1980