Un millonario de California quiere "crear" niños superdotados

El millonario californiano Robert K. Craham promueve actualmente una operación destinada a reunir un banco de esperma proporcionado voluntariamente por varios premios Nobel, con el fin de intentar la creación, mediante inseminación artificial, de una clase de seres que podrían convertirse en la élite de la sociedad norteamericana, gracias a la transmisión genética de las dotes de sus «padres».

La operación fue revelada por el doctor William B. Shockley, premio Nobel por su investigación en el campo de los transistores, uno de los cuatro galardonados que entregaron su esperma para la actual investigación. Shockley manifestó que se trata de reducir la tragedia de los seres desfavorecidos genéticamente y de elevar el nivel de inteligencia de la raza humana. Por su parte, Graham, el patrocinador de la operación, es miembro de la organización internacional Mensa, que agrupa a los hombres y las mujeres excepcionalmente dotados, con un índice de inteligencia superior a la normal. Elite que representa el 2% de la población mundial. Graham declara que no hay ningún vínculo entre las investigaciones que él promueve y la organización Mensa, aunque, dadas las características, parece difícil que no exista un interés común.

Posibles niños prodigio para fin de año

Por el momento, se ignoran los detalles de la operación, aunque se cree que cuatro mujeres han sido inseminadas y podrían dar a luz antes de fin de año. Naturalmente, todo el proceso se lleva a cabo de una forma anónima y se excluyen todas las pretensiones de manipulación genética por parte de sus patrocinadores.El banco de esperma de los premios Nobel se encuentra en la localidad de Escondido, en California.

Las investigaciones genéticas están proliferando en EEUU

La noticia se suma, en realidad, a las múltiples aparecidas estos últimos tiempos en Estados Unidos en torno a las investigaciones genéticas. En el hospital de NorfoIk, en el Estado de Virginia, un equipo médico se prepara para aplicar la reproducción en serie de baby-tub (niños probeta), llevada a término con éxito, por primera vez, por los científicos británicos Patrick Steptoe y Robert Edwards. Las investigaciones en el hospital de Norfolk, apoyadas oficialmente por el Gobierno de EE UU, se diferencian por su proceso de fertilización en el exterior del cuerpo materno. En una primera fase, se extrae el óvulo femenino, que es depositado en una probeta junto con el esperma masculino. En caso de fusión positiva, el óvulo fecundado es reimplantado dos días más tarde en el cuerpo de la madre, para proseguir el proceso normal de procreación. Se calcula que mediante tal sistema podría resolverse el problema de unas 280.000 mujeres en EE UU con síntomas de esterilidad debido al bloqueo de las trompas de Falopio.Los detractores de tal sistema critican la investigación, por considerar que los óvulos fecundados artificialmente podrían servir para realizar una «selección genética» a partir del control de los cromosomas.

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