Juan Pablo II: "La escuela católica, comunidad privilegiada para la educación de la fe"
La escuela católica es, antes que todo, un lugar y una comunidad privilegiada para la educación y la maduración de la fe, según afirmó Juan Pablo II en el curso de una audiencia a los padres de los institutos católicos.
El Papa se refirió al hecho de que, a veces, «por desgracia, cuando se habla de escuela católica, se la considera sólo como algo en competencia o, más aún, en oposición a otras escuelas, en particular a las del Estado; pero no es así. La escuela católica ha pretendido siempre y pretende formar cristianos que sean también ciudadanos ejemplares, capaces de dar toda su contribución de inteligencia, de seriedad, de competencia, para la construcción, recta y ordenada, de la comunidad civil».
«Es verdad», afirmó también el Papa, «que la escuela en cuanto tal es el lugar o la comunidad de aprendizaje de la cultura, pero la escuela católica es también, antes que todo, un lugar y una comunidad privilegiada para la educación y la maduración de la fe... ¿Merecería una escuela católica tal nombre si, brillando por un nivel de enseñanza muy elevado en las materias profanas, se le pudiese reprochar, con fundados motivos, una negligencia o una desviación al impartir la educación propiamente religiosa ... ? El carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, por la cual los padres deberían preferirla, consiste precisamente en la cualidad de la enseñanza religiosa, integrada en la educación de los alumnos.»
El Papa añadió que es derecho de los alumnos «recibir en ellas, en las escuelas católicas, una catequesis permanente, profunda, articulada, cualificada y adaptada a las exigencias de su edad y de su preparación cultural».


























































