Rafael Escuredo no contó con su partido para iniciar una huelga de hambre

El presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, no consultó con su partido antes de tomar la decisión de declararse en huelga de hambre a partir de mañana si el Gobierno no varía su actitud de obstaculizar el referéndum del 28 de febrero, según explicaron ayer a EL PAIS fuentes solventes del PSOE andaluz. Las mismas fuentes añadieron que se trataba de una postura absolutamente personal de Escuredo.

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Varios miembros de la ejecutiva regional del PSOE se mostraron sorprendidos por la iniciativa del presidente, y mientras algunos mostraron comprensión hacia la misma y la estimaron positiva, otros la censuraron duramente en privado y rechazaron la posibilidad de que los concejales y diputados socialistas vayan a secundar la huelga de hambre. Sí la seguirá, no obstante, el consejero de Interior de la Junta, Antonio Ojeda, también miembro de la comisión ejecutiva del PSOE de Andalucía.En general, la reacción al anuncio de Rafael Escuredo ha sido de bastante frialdad en los medios políticos más caracterizados de la región andaluza. Aparte de la sorpresa socialista y la condena de UCD, portavoces del PSA se han negado reiterada mente a comentarla en uno u otro sentido, aunque el diputado sevillano Emilio. Pérez Ruiz ha confesado que le parecía una medida razonable y muy meditada.

Por su parte, el PCA hizo público un comunicado en el que se limita a repetir su denuncia de la discriminación que está sufriendo Andalucía por parte del Gobierno y a manifestar su apoyo a las iniciativas unitarias y eficaces que se adopten contra esta situación. Al parecer, los dirigentes comunistas consideran imprescindible que la respuesta a la postura gubernamental se haga desde la propia Junta como órgano colectivo y no mediante acciones personales.

Finalmente, Isidoro Moreno, secretario general del PTA, valoró la posición de Escuredo como «de dignidad frente a la indignidad e inmoralidad del Gobierno», y anunció que su partido promoverá plenos extraordinarios en los ayuntamientos en los que tiene influencia, y encierro de concejales el próximo lunes en apoyo a Escuredo, así como una concentración de los mismos, al día siguiente, ante la sede de la Junta de Andalucía.

"Yo no he hecho nada"

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Sobre el mismo tema, el vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, manifestó ayer en Bilbao que la pregunta que se va a hacer a los andaluces en el referéndum «es tan cabalística que estoy seguro de que muchos campesinos andaluces cuando la lean en la papeleta lo primero que harán será ir al cuartelillo de la Guardia CIvil a decir que ellos no han hecho nada», informa nuestro corresponsal Javier Angulo.Añadió que no hay realmente una relación mecánica entre autonomía y salir de la crisis como se ha creído, aunque la primera sí puede ser un punto de partida para lo segundo, por lo que la frustración que el fracaso puede acarrear al pueblo andaluz sería tremenda. Reconoció Guerra que el referéndum es muy difícil, pues, aunque es una ocasión para que el pueblo andaluz le dé «en las narices a Suárez», a UCD le basta concentrar su campana abstencionista en una provincia para que todo el proceso se vaya al traste.

Sobre las razones que podían haber movido a Suárez a frenar el proceso, afirmó que el presidente del Gobierno «ha tenido el temor de que, a corto plazo, iba a gobernar desde la Moncloa sólo a Castilla la Vieja, ya que la periferia autónoma, con Gobiernos generalmente de izquierdas, se le iba a ir de las manos. No ha querido correr el riesgo y por el sillón de la Moncloa ha sacrificado todo».

Agregó que Suárez intentó arrancar la bandera de la autonomía a la oposición democrática y sembró autonomías por doquier, pero luego temió que el proceso pudiera generar una serie de comunidades autónomas con techos de competencias similares, con lo que Euskadi y Cataluña reclamarían un derecho superior.

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