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Siete grupos musulmanes integran la guerrilla afgana

Peshawar (Pakistán)

En veintiuna de las veintiocho provincias de Afganistán abundan los incidentes armados, según afirman fuentes de la resistencia. En tres de ellas (Badakshban, Konar y Paktia) los hechos bélicos son prácticamente diarios.No se encuentran diferencias sustanciales entre los siete grupos guerrilleros que participan en la lucha. Son más bien las cuestiones étnicas o de liderazgo personal las que priman sobre las ideologías. Seis de estos siete grupos se federaron recientemente para coordinar su lucha. El Frente de la Revolución Islámica, de Sayed Ahmed Gailan (hombre considerado como proamericano), fue excluido de la federación.

El más importante de todos los grupos parece ser el Hezbi Islami de Afganistán, que fue fundado en 1965 y que organizó los primeros combates en las provincias de Paktia y Konar. La derecha monárquica afgana califica a este partido de islámico-leninista. Su dirigente es el ingeniero Gulbudin Hekmatiar.

El grupo Jamiat Islami, que dirige el profesor Buhranuddin Rabanni, es uno de los que más se diferencia del resto. Actúa básicamente en el extremo nororiental de Afganistán (cerca de la pequeña frontera de China) y parece muy influido por las tesis maoístas.

Jarakat Enguelab Islami, que dirige el profesor de religión Mohammed Nabi Mohamadi, es el más puramente islámico de los siete grupos. Las provincias en las que posee mayor implantación son las de Tajar y Beluchistán. Este grupo cuenta entre sus militantes con buen número de mullahs (sacerdotes islámicos) y se le considera muy unido a la organización integrista Hermanos Musulmanes, que reúne a los «fundamentalistas» de todo el mundo islámico. Casi todos los grupos coinciden en calificar su lucha de antiimperialistas y recalcan que no se trata de una resistencia antisoviética, sino que forma parte de la lucha tradicional de Afganistán por su independencia.

Mientras en el interior continúa la lucha, en Peshawar prosigue la caza del espía. Ayer un hombre que levantó las sospechas de varios viandantes fue linchado en plena calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de enero de 1980