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El juguete / y 3

Cómo elegir los regalos

La mitad de los presupuestos destinados a la compra de juguetes son mal empleados. Padres o amigos, generalmente, compran juguetes poco adaptados a los gustos y a la edad de los niños. Siete de cada diez son adquiridos sin ninguna reflexión previa. Parece como si, al verlos en los escaparates, los padres escogieran aquellos que alguna vez desearon y que nunca tuvieron. Pero hay compradores de diferentes categorías. Están los fanáticos del juego educativo, que en la mayoría de los casos confunden con un elemento escolar. Están los inquietos, que arrastran un cierto complejo de culpabilidad y quieren comprar «lo mejor».El juguete, en fin, puede consolar al tío o al abuelo que piensa únicamente en la vanidad de los padres, sin tener en cuenta ni siquiera la edad del destinatario. Y si bien es cierto que la mitad de los niños asisten a la compra de sus juguetes, las razones que guían a los compradores no siempre son las mejores.

Un buen juguete debe ser simple para que le permita al niño crear. Hoy, todo está dotado de motor. La muñeca super-sofisticada que habla, anda, canta y se hace pis en la braguita no es tan fácil de «consolar» o «reprender» como la simple muñeca de trapo que responde a todas y cada una de las voluntades del niño.

Reglas a seguir

Por otro lado, muchas veces se considera al precio como una razón indiscutible de «buena» compra. Pero éste no es necesariamente indicativo del interés que el niño pondrá en el juguete. «No se puede relacionar automáticamente precio y juguete», indica el encargado de compras en un gran almacén. «Muchas veces, el juguete caro se compra», agrega, «porque será bien visto por la familia, pero esto no es suficiente como para despertar el interés del niño.»Algunas reglas muy generales garantizarán que la compra esté dentro de lo aceptable.

Creatividad. Si se compra plastilina para modelar, por ejemplo, es mejor escogerla sin moldes.

Estética. La belleza es preferible a la fealdad, las marionetas con grandes cabezas y muecas exageradas no son indicadas.

Veracidad. Un instrumento de música debe tocar de verdad. La panoplia del mecano debe ser de excelente calidad.

Solidez. Los juegos que duren «lo que una. rosa», evitarlos en lo posible.

Además, habrá que tener en cuenta la edad, pero ésta se debe interpretar correctamente, porque es la edad mental la que cuenta. De todas formas, las características definidas por los especialistas en juguetes son bastante orientativas. A los dos o tres meses, el sonajero, preferentemente rojo, es bien recibido por el bebé, quien a partir de los siete-ocho meses, cuando emprende la conquista del mundo exterior, es más sensible a los animales de material flexible o de peluche. A los dos años y medio, son convenientes los juegos de cubos, de objetos para encastrar y de fácil ensamblaje. Entre los tres y cuatro años, el niño adquiere una cierta imaginación e imita a los adultos. Es el período adecuado para las cajas de colores o pinturas, los juegos mecánicos o de construcción. Los juegos de grupo y al aire libre son interesantes entre los seis y siete años.

Más adelante, a los diez-doce años, los juguetes de técnica, como los circuitos de coches, los trenes eléctricos, al igual que los juegos de sociedad que requieren reflexión y táctica, son los más recomendados. la preadolescencia es especialmente atraída por los juegos «científicos» de química, física, etcétera, aunque, atención a los peligros derivados de los productos utilizados y a las explicaciones insuficientes o erróneas del fabricante.

¿Y sobre los juegos «guerreros»? Los psicólogos y educadores no están de acuerdo con ellos, pero serán los padres los que deban decidir en función de su propia conciencia. Algunos educadores aconsejan que, ante la insistencia de los niños, se les insinúe qué las armas se las construyan ellos mismos, en la forma y modelo que deseen.

Pero, quizá, en el mundo del juguete no haya nada tan influyente como la televisión. En los juegos infantiles siempre están presentes los personajes de la pequeña pantalla, los héroes de ficción son imitados y, por tanto, los juegos que los representan son vendidos con facilidad. Y la publicidad. Su impacto en los niños es elevado y, sin duda, sin la publicidad televisiva, hoy no existiría el desarrollo al que ha llegado la industria del juguete en España. En este sentido, padres y amigos tendrán la misión de explicar, convencer, aceptar o negar la compra solicitada por el niño, aun teniendo en cuenta lo difícil que puede resultar.

Seguridad ante todo

Otro detalle importante: la seguridad. El peligro puede tener dos orígenes: provenir del propio juguete o de su uso. Así, los revólveres y carabinas que lanzan proyectiles pueden ser peligrosos por el simple hecho de disparar. Una cometa no es en sí misma peligrosa, pero si se emplea un hilo metálico, puede serlo al tocar una línea de alta tensión.La extremidad de los proyectiles en forma de flecha lanzados por los fusiles, pistolas o arcos deben ser protegidos con una embocadura de material flexible sólidamente fijado. Los juegos similares a máquinas de vapor y que involucran una fuente de calor no deben presentar una temperatura superior a los sesenta grados centígrados en las asas de madera o plástico, cincuenta grados centígrados en las de metal, ochenta grados centígrados en las paredes envolventes y 120 grados centígrados en las superficies calentadoras. A nuestro juicio, los pequeños electrodomésticos infantiles deberían pasar los mismos análisis que los utilizados por los adultos.

En cuanto a los vestidos de muñecas, pelucas, juguetes de peluche, deberían ser ininflamables. Los juegos de química, por su parte, no deben contener sustancias tóxicas. También hay que considerar que un juego aparente mente inofensivo puede complicar las cosas si no está de acuerdo con la edad del niño que lo utiliza. La vigilancia de los padres será, por tanto, siempre necesaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de diciembre de 1979