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CARTAS AL DIRECTOR

Fútbol en televisión

Leo en la prensa de hoy, que el Ministerio de Cultura y en aplicación de un decreto-ley de 1959, va a obligar al Spórting de Gijón a «dejarse» televisar su encuentro con el Real Madrid el próximo domingo, día 25, a las ocho de la noche. Y debo decir que como aficionado la decisión me parece estupenda, pues «recibir» en mi hogar las imágenes de encuentro tan importante me colma de satisfacción. Pero también quiero manifestar que, como simple ciudadano integrado en una sociedad que ha aprobado una Censtitución y que debe regirse por reglas democráticas, me entra la duda entre si ello es la aplicación. caprichosa de un decreto-ley o simplemente un atropello a los intereses de los clubs, amos y señores de cuanto pueda acontecer en su propia casa, como ama y señora es TVE de cuanto acontece en la suya. Que nadie pueda meter las narices en la nefasta y deplorable programacion que nos ofrece y que ella se sienta con derecho -aunque sea «gracias» a una decisión antojadiza y unilateral del Ministerio de Cultura- a meterlas en casa ajena, puede romper el fiel de la balanza y entrar en el terreno de lo injusto. Y que conste, y repito, que como aficionado me satisface la televisión de dicho encuentro. Pero como español-ciudadano-televidente tengo mis dudas acerca de este magnánimo gesto en favor del «interés deportivo nacional» desde el momento en que uno, de cuando en cuando y para compensar la maldad de los programas que se emiten, se «entretiene» en contar los anuncios endosados en los dos últimos encuentros de fútbol televisados. El resultado fue el siguiente: partido Atlético de Madrid-Valencia, antes del comienzo, once anuncios; durante el descanso, dieciséis; tras finalizar, catorce. Partido España-Dinamarca, antes del comienzo, once; durante el descanso, veintiséis; tras finalizar, catorce. En total, 92 anuncios que, calculados a una media de pesetas 700.000 por anuncio (y no se si me quedo corto o largo), arroja la friolera de 64.400.000 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de noviembre de 1979