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Estudio del Club de Roma sobre un concepto innovador del aprendizaje

El último informe del Club de Roma, un estudio sobre un nuevo concepto de aprendizaje, con el título Aprender, un horizonte sin límite, fue presentado el martes pasado en Madrid por Ricardo Díez-Hochleitner, miembro español del Club y autor de la introducción del libro, que tomó la palabra en ausencia de Aurelio Peccei, presidente del Club de Roma, cuya intervención estaba prevista.

«Este informe cierra el ciclo de una década de intenso trabajo del Club en el análisis de los condicionamientos materiales de la crisis que afecta a la Humanidad -dinámica demográfica y agotamiento de las fuentes de energía-, y, por otra parte, representa una primera aproximación al hombre, foco y protagonista de esta serie de problemas», dijo el señor Díez-Hochleitner.Aprender, horizontes sin límites, editado en castellano por Santillana, en su colección Aula XXI, es el resultado de dos años de profundas investigaciones en torno al fenómeno del aprendizaje, los impulsos creativos y el desarrollo de la capacidad para prever y anticiparse a los problemas del futuro. Dichas investigaciones han sido realizadas con un enfoque universal por diversos equipos de especialistas dirigidos por tres prestigiosos profesores de las universidades de Harvard, Rabat y Bucarest: J. W. Botkin, M. Elmandjra y M. Malitza.

En resumen, el informe propone el cambio de la vigente modalidad de aprendizaje, caracterizado por «la adaptación inconsciente a los problemas», por un nuevo concepto de aprendizaje «anticipatorio» y «participativo», como única vía de superar sin riesgos la distancia que separa la capacidad humana y las complejas exigencias que ya se perfilan en un próximo horizonte. El alarmante crecimiento del nivel de consumo -cincuenta veces superior al de principios de siglo- el incremento incesante de la población mundial hasta la cifra de 6.000 millones prevista para el año 2000 o los mil millones de parados que se estima habrá en esas fechas, son sólo algunas facetas del reto que representa para la Humanidad su propia supervivencia.

«La repetida voz de alarma del Club de Roma sería una voz de esperanza si los hombres fueran capaces de sustituir el egoísmo por la generosidad», añadió el señor Díez-Hochleitner. «En este sentido, es de vital importancia adelantarse a los acontecimientos futuros tal como contempla el concepto de aprendizaje innovador que se define en el informe."

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de noviembre de 1979