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Parlamentarios navarros denuncian presuntas torturas a detenidos en Pamplona

Manuel de Irujo, portavoz del grupo parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, en el Parlamento Foral de Navarra denunció el viernes, en la sesión conjunta de mesa interina y junta de portavoces, la presunta existencia de torturas a los detenidos en la comisaría de policía de Pamplona, y pidió a la mesa interna que, realizadas las oportunas comprobaciones, haga una declaración al respecto.En el mismo sentido se manifestó el portavoz de Amayur, Javier de Antoñana, quien además pidió que se establezcan contactos con el Gobierno para, por medio de los organismos competentes, acabar con este sistema.

El portavoz del PSOE se mostró igualmente partidario de una condena «de estas hipotéticas torturas, aunque los torturadores puedan ser quienes asesinan a compañeros socialistas».

El representante de Herri Batasuna en la mesa, José Antonio Urbiola, narró diversos casos que, dijo, eran conocidos por él, que conllevaban tratamientos violentos para los detenidos, pero pidió que, «si hemos de hacer algo, no solicitemos pruebas procesales, porque no las vamos a conseguir».

Rafael Guerrea, de UCD, se mostró en contra de todo tipo de torturas, «pero me parece», dijo, «tan monstruoso e inhumano que no me lo puedo creer, a no ser que se me pruebe». Y solicitó que los que habían aportado datos sobre el tema los ratificaran por escrito.

Al final de la sesión, y ante las afirmaciones vertidas en el transcurso de la misma, la mesa acordó «expresar su voluntad de defender en todo momento los derechos humanos» y «solicitar a quienes han formulado dichas manifestaciones que urgentemente las ratifiquen por escrito, a fin de que, en su caso, constituir una comisión que investigue los hechos y, si procediese, dar cuenta de los mismos a los organismos competentes».

Por su parte, Víctor Manuel Arbeloa, presidente del Parlamento Foral de Navarra, puntualizó que «hay que ver también la otra cara de la moneda. Muchas personas han tenido que abandonar su hogar e irse a vivir a otro sitio a causa de las amenazas de ETA. Eso también es tortura y el Parlamento no ha dicho nada al respecto».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de noviembre de 1979