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Diez mil personas, en el funeral por Germán González

Varios miles de personas, entre las que se encontraban todos los miembros del Consejo General Vasco, encabezados por Carlos Garaikoetxea, y una representación del PSOE presidida por Felipe González, acudieron ayer a Zumaya para rendir homenaje a la memoria de Germán González, militante del PSOE y UGT, asesinado el sábado en la citada localidad de la costa guipuzcoana.Felipe González, que hubiera debido estar ayer por la mañana en Lisboa para asistir a una reunión de la dirección de la Internacional Socialista, se trasladó también al País Vasco, con el fin de presidir una delegación de la ejecutiva de su partido. Estuvieron también presentes el secretario general de UGT, Nicolás Redondo, y el vicepresidente del Congreso, Luis Gómez Llorente.

A las seis de la tarde, Zumaya -puerto pesquero que cuenta con unos 8.000 habitantes y en cuyo Ayuntamiento es ampliamente mayoritario el PNV- presentaba un aspecto insólito: varias decenas de autobuses, procedentes de las cuatro provincias vascas, así como de las regiones limítrofes, ocupaban, junto a cientos de coches, una amplia explanada. En silencio, una multitud, cuyo número es difícil de precisar, pero superior probablemente a las 10.000 personas, ocupó todos los accesos a la iglesia parroquial de San Pedro, que con bastante antelación al inicio de la ceremonia aparecía repleta de público.

Finalizado el funeral, una manifestación silenciosa recorrió las calles del pueblo, tras una pancarta -firmada por CCOO y UGT-, en la que, como única consigna, podía leerse: «Contra el terrorismo, movilización.» Unos metros más atrás y tras un automóvil que portab una ikurriña y el pendón de Castilla, ambas con crespones negros, la cabeza de la marcha estaba integrada por los líderes de los principales partidos vascos. Entre ellos, junto a los dirigentes socialista antes citados, Xabier Arzallus y Joseba Leizaola, por el PNV Bandrés y Onaindía, por Euskadiko Ezkerra; Jaime San Sebastián por UGT de Euskadi; Jon Gorrotxategui, por el PTE, y otros.

De los partidos opuestos al Estatuto, tan sólo LKI -que ya la víspera había hecho público un duro comunicado de condena de atentado- envió una representación a los actos. Su dirigente Antón Karrera, uno de los condenados en el juicio de Burgos, declaró a la prensa que su partido era «el primer interesado en evitar que se identifique una posición política de rechazo del Estatuto con un apoyo, directo o indirecto, a ETA

Por lo demás, todos los comercios y bares de Zumaya aparecía cerrados. Símbolo, quizá, de la actitud de la población podría ser la nota colocada sobre la persian caída de un bar: «Cerramos por que, aparte de las ideas de cada cual, han matado a un trabajador, nosotros somos trabajadores.»

«Lo ha matado ETA, los terroristas, los nuevos fascistas de Euskadi, aquellos que no conocen más que la dialéctica de las pistolas dijo Txiki Benegas en un breve discurso improvisado al final de una manifestación celebrada partir de las doce del mediodía del domingo en Zumaya, en la casa del militante asesinado, antes de trasladar el féretro al cementerio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de octubre de 1979