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Arriada la bandera norteamericana en la zona del canal de Panamá

Panamá izó ayer su bandera roja, azul y blanca en el territorio que hasta la pasada medianoche fue zona norteamericana del canal. El presidente Arístides Royo, acompañado por sus colegas de México, Costa Rica, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú, y por los vicepresidentes de España (el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado), Guatemala y Estados Unidos, izó una gigantesca bandera de 150 metros cuadrados en la cima del cerro Ancón.

El cerro Ancón alberga en su seno estratégicas instalaciones militares norteamericanas. Parte de su cima está erizada de antenas y radares.A la misma hora, ocho de la mañana, fueron izadas banderas de este país en todas las áreas e instalaciones que revierten a Panamá en virtud de los tratados que firmaron en 1977 el general Omar Torrijos, entonces jefe de Gobierno, y el presidente Jimmy Carter.

Este país recuperó su jurisdicción en la medianoche del domingo, hora en que miles de panameños, haciendo sonar sirenas, altavoces y bocinas de sus autos, se internaron en la franja de ochenta kilómetros de largo por dieciséis de ancho que dividió a esta nación en dos desde principios de siglo.

Los norteamericanos residentes en la ex zona del canal, después de arriar ayer entre algunos abucheos y llantos la bandera de las barras y las estrellas, se refugiaron en sus casas y, con algún temor, esperaron la entrada de los panameños al territorio que muchos consideraban «tan estadounidense como Alaska o Texas».

El cielo de la capital panameña estaba iluminado por miles de cohetes y fuegos de artificio lanzados desde varios puntos.

La vigilancia policial fue reforzada para evitar desórdenes en una noche en la que el ambiente era propicio al desborde de la alegría y el alcohol.

Las dos últimas banderas norteamericanas, colocadas en las entradas del puente de las Américas, la única vía sólida que une América del Norte con América del Sur, fueron arriadas a las doce de la noche, en presencia de las cámaras de televisión y de centenares de curiosos.

Los tratados Torrijos-Carter que han entrado en vigor establecen la devolución del canal de Panamá al mediodía del 31 de diciembre de 1999. Y para esa misma hora debe haber salido de este país el último soldado norteamericano.

De las catorce bases militares que el domingo tenía Estados Unidos a lado y lado del canal, hoy sólo quedan tres, aunque sin representar ello una reducción de tropas. Seguirán, por ahora, los mismos 10.000 soldados.

La Guardia Nacional panameña, con 9.000 hombres en armas y funciones de policía y militares simultáneamente, participará en la defensa del canal, pero la principal responsabilidad de esa función recaerá en Estados Unidos.

La administración del canal será también conjunta, inicialmente con participación mayoritaria norteamericana. En 1990 se invertirá esa proporción y el administrador, que hasta entonces será norteamericano, tendrá que ser panameño.

De la ex zona del canal, en razón de los tratados Torrijos-Carter, Panamá recupera inmediatamente dos terceras partes. El resto se reserva para el mantenimiento y la defensa de esa vía interoceánica construida por el Gobierno estadounidense entre 1904 y 1914.

Junto con el tratado básico sobre la defensa y el manejo del canal, entró ayer en vigor un acuerdo que establece la neutralidad permanente del mismo, acuerdo que tendrá vigor después del año 2000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 1979

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