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Asesinado el jefe de la Policía Municipal de Amorebieta (Vizcaya)

Alfonso Vilariño, jefe de la Policía Municipal de Amorebieta (Vizcaya), fue asesinado el domingo por tres desconocidos que dispararon contra él a la salida del frontón de Guernica. Dos horas y media después, y sin que pueda, por el momento, determinarse si el hecho guarda relación con el anterior atentado, un militante de Euskadiko Ezkerra era a su vez ametrallado en el interior de su coche, en la misma localidad de Amorebieta.

El primer atentado se produjo a las ocho y media de la tarde. El señor Vilariño, que había estado presenciando los partidos de cesta-punta jugados por la tarde, se disponía a subir a su automóvil, aparcado ante el frontón, cuando tres individuos se acercaron a él. Uno de ellos disparó una ráfaga, que alcanzó de lleno al policía municipal.Los tres desconocidos se dirigieron, acto seguido, a un coche Seat 127, de color verde, estacionado en las inmediaciones. Al no conseguir arrancar al primer intento, descendieron nuevamente del vehículo, empujándolo hasta una pendiente próxima, donde lograron ponerlo en marcha.

El cadáver del señor Vilariño, conducido al depósito de Guernica, presentaba nueve impactos de bala, seis de ellos en el pecho, dos en la cabeza y uno en el cuello.

La víctima, que llevaba cuatro años como cabo de la Policía Municipal, había sido amenazado por ETA en otras ocasiones. Hace unos meses, el jeep que acababa de aparcar en la parte trasera del Ayuntamiento fue ametrallado, sin que ningún disparo llegara a alcanzar al cabo. Durante algún tiempo actuó como guardaespaldas del anterior alcalde, al que se consideraba próximo a la extrema derecha y que abandonó la localidad tras ser también amenazado por ETA.

Por otra parte, Emilio Goitía, antiguo miembro de ETA (p-m) amnistiado en 1977 y en la actualidad militante de Euskadiko Ezkerra, resultó ileso en otro atentado registrado en Amorebieta, a las 11 de la noche del mismo domingo.

Goitia, que fue candidato a la alcaldía en las últimas elecciones, se disponía a aparcar su coche cuando oyó el ruido característico de una ráfaga de metralleta, por lo que volvió a arrancar, escapando del lugar a toda velocidad mientras seguían oyéndose disparos. Cuando estuvo algo alejado de la localidad se introdujo en un monte, permaneciendo oculto en él durante varias horas. Después, ya de madrugada, regresó a su casa.

Según reveló el propio Goitia en una rueda de prensa celebrada ayer en la sede de EE en Bilbao, la mayoría de los proyectiles penetraron por la parte de atrás del vehículo, saliendo por el parabrisas delantero. Una de las balas le alcanzó en el glúteo, aunque, según explicó, ya sin fuerza y tras haber atravesado el cristal y parte de la tapicería interior.

El automóvil presenta once impactos de bala, siendo visibles muchos más en la fachada del garaje donde se disponía a aparcar. En el lugar de los hechos han sido recogidos más de treinta casquillos de bala, calibre 9 Parabellum, marca Geco.

El trágico fin de semana, iniciado con el ametrallamiento el sábado, del ex alcalde de Bedia -que continúa internado en el hospital de Basurto en grave estado-, se cerró con la muerte de un camarero de Las Arenas, abatido a tiros por un cliente que aseguró ser «de ETA». El hecho se produjo a las cuatro de la madrugada en el bar La Pianola, de la citada localidad vizcaína.

El establecimiento se encontraba ya cerrado al público, y en su interior se hallaban el camarero Pedro Goiri y su esposa, acompañados de varios conocidos. Dos encapuchados, uno de los cuales portaba un revólver, irrumpieron de improviso. Uno de ellos dijo: «Somos de ETA», al tiempo que exigía la entrega del dinero existente en la caja. El señor Goiri, según un testigo, se dirigió al agresor diciéndole en tono tranquilo. «Yo a ti te conozco.» Esta frase fue pronunciada, según unos, tras haberle levantado la capucha y, según otros, antes de intentar dicha acción.

En ese mismo instante, el individuo que portaba el revólver realizó un disparo que alcanzó a la víctima en el corazón. Fuentes policiales estimaron poco probable que la agresión tuviera relación con ETA, o cualquier otro grupo, considerando más verosímil que el robo fuera el único móvil de los asaltantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 1979

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