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Detalles sobre la muerte de Ignacio Quijera

Los hechos que desembocaron en la muerte de Ignacio Quijera Zelaraín, de dieciocho años de edad, natural y vecino de San Sebastián, se iniciaron a media tarde con el comienzo de una manifestación que, en protesta por las medidas adoptadas por el Gobierno francés contra los refugiados vascos que residen en Euskadi norte, habían convocado las principales fuerzas de izquierda abertzale vasca y gestoras proamnistía. Con un despliegue desconocido hasta la fecha en San Sebastián, la policía, con material antidisturbios, se había situado con bastante antelación a la hora fijada para la celebración de la manifestación en los puntos estratégicos del casco antiguo donostiarra (parte vieja, bulevar, plaza de Guipúzcoa). Dispersó hacia las siete y media de la tarde una columna de unas 2.000 personas, encabezada por concejales de ayuntamientos guipuzcoanos -encerrados desde el viernes en la Diputación- y que aparecían encadenados entre sí.Tras ser reprimida la manifestación, con lo que testigos presenciales aseguraron era de una enorme dureza, los participantes en la misma se dispersaron por las calles cercanas, entre gritos de «Policía asesina», «Gora ETA militar» y «ETA, más metralletas», para protagonizar seguidamente enfrentamientos con las FOP en la zona del bulevar, parte vieja y alrededores del Ayuntamiento.

Minutos antes de las nueve de la noche, Ignacio Quijera se encontraba en compañía de varios compañeros en la plaza Lasala, donde se acababan de producir enfrentamientos entre las FOP y algunos jóvenes que habían colocado barricadas. Tras refugiarse en un callejón lateral del Gobierno Militar, la víctima y algunos companeros del Ayuntamiento se acercaron hacia la esquina de la calle Ingentea, con el fin -según han declarado- de ver si la policía había abandonado las inmediaciones. En ese momento, según afirman la mayor parte de los testigos, un policía nacional, con uniforme de color gris y gorra de plato, que se había parapetado en un coche cruzado cerca de la lacera de la parte posterior del Ayuntamiento, hizo un disparo con arma de fuego contra Ignacio Quijera, desde una distancia de unos diez metros. Algunos de los testigos afirman que el policía hizo el disparo con pistola y en posición de « tirar al blanco », sosteniendo la pistola con ambas manos. Otros testigos señalan no haber podido distinguir bien el arma, por haberse sucedido los hechos de manera muy rápida.

La bala alcanzó al joven por el costado derecho y le salió por la espalda. Ignacio Quijera cayó inmediatamente al suelo, sangrando abundantemente por el pecho. Sus compañeros y algunas personas que habían presenciado el hecho no pudieron acudir en socorro del herido, por impedírselo varios policías que les disparaban pelotas de goma.

Un alférez de la Cruz Roja, que había visto caer al suelo al herido desde la terraza del cercano Club Náutico, se acercó junto con un médico y dos socorristas de la misma institución para tratar de auxiliarle. La policía se lo impidió, siendo golpeados incluso después de haberse identificado. Tras un forcejeo -y mientras otros jóvenes trataban de arrastrar sin éxito el cuerpo de Ignacio Quijera hacia la plaza de Lasala-, los miembros de la Cruz Roja pudieron por fin atender al joven, que agonizaba. En un coche particular, y luego en una ambulancia estacionada en el bulevar, el herido fue evacuado al hospital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de septiembre de 1979