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Los países pobres cuestionan la apoliticidad de la conferencia de Viena

Los países desarrollados no muestran suficiente solidaridad con los países pobres en los campos de la investigación y la tecnología, según los delegados de estos últimos, que asisten en Viena a la conferencia mundial sobre ciencia y técnica para el desarrollo.

Varios representantes de países en vías de desarrollo han manifestado ya públicamente su descontento por los debates que se vienen celebrando durante esta semana en la capital austriaca. Según estos delegados, las discusiones han tenido hasta ahora un carácter ambiguo y consideran como sólo teórico el propósito hecho público por muchos científicos asistentes a la conferencia de no tomar posturas políticas.En la práctica, añaden estos representantes, muchos de los oradores y delegados que dirigieron los debates en los distintos grupos creados ocupan altos cargos en sus respectivos países e intentaron influir en este foro internacional para que sus conclusiones se aproximen a las posturas políticas por ellos defendidas.

Los representantes de los países del Tercer Mundo han exhortado en Viena a los Éstados de occidente industrializados, a que efectúen las inversiones necesarias para hacer posibles investigaciones que podrían llevar a cambios fundamentales en la distribución de la riqueza y en el sector térmico.

Algunos delegados han llegado a afirmar abiertamente no tener la impresión de que los países industrializados quieran compartir su bienestar y su riqueza con las naciones más pobres.

Técnicas más simples

Consideran esos delegados que sólo los países occidentales están en condiciones de inventar nuevas tecnologías para solucionar los problemas de nuestra época y que deberían solucionarlos ahora, afrontando los costos que ello implica.Los expertos coinciden en que ahora habría que dedicar todos los esfuerzos a inventar técnicas más simples, que supongan un menor gasto de energía y que puedan ser aprovechadas por los países pobres..

Una de las principales discusiones se centró en el candente problema del abastecimiento energético, que exige una reacción rápida y concreta. Los representantes del Tercer Mundo criticaron la actitud occidental de pedir materias primas baratas para poder mantener el actual nivel de bienestar en los países industrializados y se declararon favorables al progreso científico. Subrayaron que ya no hay suficientes recursos energéticos y que el mundo industrializado debería acabar con,el actual derroche de energía.

Los científicos de los países desarrollados aseguraron, por su parte, que la escasez de energía es un problema común y que las reservas naturales no deberían convertirse en objeto de discordia política, ya que son patrimonio del mundo entero.

En un estudio publicado con motivo de la conferencia sobre transferencia de tecnología, el premio Nobel austriaco Konrad Lorenz destaca la falta de con fianza del Tercer Mundo en los Estados industriales, como consecuencia de los problemas de desarrollo, que no hacen otra co sa que crear nuevas dependencias.

El profesor Lorenz señala en ese mismo trabajo que los países en vías de desarrollo desconocen en muchos casos los problemas a los que se enfrentan la naciones industrializadas.

De problema de mayor envergadura califica Lorenz la destrucción de las culturas indígenas en los países en vías de desarrollo. Según él, la condición previa más importante para lograr la confianza y comprensión mutuas no es solamente la buena voluntad, sino la conciencia de que ambas partes representan valores culturales y sociales igualmente apreciables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de agosto de 1979