El Gobierno conservador pretende privatizar parte de British Airways
El Gobierno británico ha anunciado su intención de convertir a su línea aérea nacional, British Airways, en una sociedad anónima, con el fin de poder vender «una minoría substancial» de su propiedad al sector privado.El anuncio fue hecho ayer ante una sorprendida Cámara de los Comunes por el secretario de Comercio John Nott, quien fue inmediatamente acusado por el portavoz laborista en el Gobierno en la sombra de «querer vender al sector privado una compañía del sector público altamente productiva».
British Airways tiene en los momentos actuales un estatuto de corporación de derecho público con el control totalmente en manos del Gobierno. Con más de 57.000 empleados, la línea aérea británica ocupa el número cinco en el ranking mundial, inmediatamente después de las americanas. Su facturación ascendió el pasado año a 1.355 millones de libras, lo que supuso un beneficio neto después de impuestos de 33 millones (unos 5.000 millones de pesetas).
El plan del Gobierno consiste en transformar British Airways en una sociedad por acciones en el plazo de seis meses. La mayoría de las acciones de la nueva sociedad quedará en manos estatales, mientras que «una minoría substancial» se ofrecerá al sector privado, empezando por los empleados de la línea aérea. El Gobierno no ha revelado cuál será el capital de la nueva empresa ni qué proporción exacta se ofrecerá al mercado de capitales.
El secretario de Comercio ha dejado bien claro que no tiene intención de fraccionar las diversas operaciones de British Airways, que ahora van desde la aviación a la propiedad de hoteles y de centros turísticos, sino que la nueva compañía será un ente unitario.
British Airways tiene previsto un programa de inversión de 2.400 millones de libras para los próximos cinco años y el Gobierno espera que unos 1.000 millones de ese total sea obtenido por la venta de las acciones a los empleados de la compañía y en en el mercado de capitales.
A las objeciones laboristas de que los conservadores estaban realizando «un saqueo del sector público para beneficiar al sector privado», el ministro Nott contestó que no comprendía las críticas socialistas a los planes gubernamentales de vender acciones a los trabajadores de British Airways. «No comprendo como se puede atacar a este plan por parte de un partido que propone el acceso de los trabajadores a la propiedad y la creación de cooperativas».
Según Nott, no sólo los trabajadores de British Airways, sino también los de la Rolls Royce, se sentirán ahora más seguros en sus puestos de trabajo, ya que no dependerán de las estrecheces económicas de este o aquel Gobierno para sus planes de expansión. British Airways tiene prevista en el futuro la compra de un gran número de aviones procedentes de Boeing y Lockheed, todos ellos equipados con motores Rolls Royce, de fabricación británica.


























































