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Emotivo recibimiento a los parlamentarios vascos en Bilbao

«Esto Parece el recibimiento al Athletic después de ganar una final de Copa», comentó ayer, de excelente humor, el diputado nacionalista Xabier Arzallus, a la vista del público que, agitando ikurriñas y entonando canciones de la tierra, al son del txistu y el tamboril, había acudido al eropuerto de Sondica para recibir a los parlamentarios que regresaban a Euskadi tras haber negociado el Estatuto de Autonomía.Su compañero Marcos Vizcaya, que ha llevado gran parte del peso de la negociación, era mientras tanto ganado por la emoción, y no podía contener las lágrimas al ser abordado por los periodistas que le pedían una valoración de lo conseguido. «Ha sido duro, muy duro, pero ahí está un Estatuto que, sin duda, significará el inicio de la recuperación de nuestra identidad como pueblo», alcanzaba a pronunciar poco después. «Ha habido momentos», prosiguió, «en que hemos estado al borde mismo de la ruptura, pero al final ha imperado el sentido conciliatorio, porque todos éramos conscientes de la enorme responsabilidad que asumíamos.»

Dos han sido, para Marcos Vizcaya, los momentos clave de la negociación: «A las seis de la madrugada del martes, cuando discutíamos el tema de la educación y se llegó a una situación que verdaderamente amenazaba con dar al traste con todo lo negociado. Afortunadamente, UCD cedió, incluso al precio de fuertes dísensiones entre quienes en aquel momento participaban en la negociación.» El segundo «momento clave» se produjo hacia las cinco y media de la tarde del mismo martes. «Habíamos llegado», recuerda Marcos Vizcaya, «a una situación aparentemente sin salida. Todos los argumentos estaban sobre la mesa y parecía imposible el acuerdo. Fue providencial la llegada en ese momento de Carlos Garaicoetxea.» «De hecho», añadió Marcos Vizcaya, «el contar con esa segunda instancia que suponían las negociaciones directas de Suárez con Garaicoetxea ha contribuido en varias ocasiones a desbloquear situaciones que, a simple vista, parecían no ofrecer salida. »

Las negociaciones han servido, por otra parte, en opinión del diputado nacionalista, «para crear un clima totalmente nuevo de acercamiento y mutua comprensión, un china incluso de amistad, que cabe interpretar como expresión de una voluntad nueva de amistad entre los pueblos del Estado». Esto se ha debido, a su vez, «a que no sólo hemos discutido del Estatuto, de sus fórmulas concretas, sino de Euskadi, de nuestra historia y de nuestros problemas, pasados y actuales. Hemos hablado de la crisis económica, de la violencia, de las aspiraciones de la población vasca y de otros temas que ayudaban luego al acuerdo concreto».

Tanto Arzallus como Vizcaya se mostraron, por otra parte, optimistas respecto al futuro y avanzaron su esperanza de que el referéndum estatutario pueda celebrarse el 7 de octubre, coincidiendo con el aniversario de la constitución del Gobierno autónomo vasco que presidiera en 1936-37 José Antonio de Aguirre, primer lendakari de Euskadi.

Este deseo de los parlamentarios vascos parece coincidir, por otra parte, con las declaraciones realizadas ayer en París por el actual presidente del Gobierno vasco en el exilio, Jesús María de Leizaola, quien manifestó a Radio Nacional de España estar «preparando las maletas para regresar después del verano».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de julio de 1979

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