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Ha muerto el ganadero Felipe de Pablo Romero

Ayer falleció en Madrid el ganadero Felipe de Pablo Romero, como consecuencia de complicaciones posoperatorias. Unos días antes se le había practicado una intervención quirúrgica de estómago. El entierro tendrá lugar hoy en Sevilla.

Felipe de Pablo Romero dirigía la sociedad, formada por sus familiares, que explotaba la legendaria ganadería, la cual es, después de la de Miura, la más acreditada de cuantas existen en la actualidad, tanto por la presencia, casta y bravura de sus reses como por el historial de la divisa.Fue formada el siglo pasado por Felipe de Pablo Romero, quien la compró a Carlos Conradi, de la mitad de la ganadería, que era de Rafael Laffite (antes, Barbero de Córdoba). Estos toros debutaron en Madrid el 8 de abril de 1888, plaza que, como es tradicional, da antigüedad a las ganaderías de bravo.

A la muerte de don Felipe, ocurrida en 1906, se hizo cargo de la explotación su hijo Felipe de Pablo Romero Llorente, quien falleció en Sevilla en 1943, a la edad de 84 años. Antes de su muerte había cedido la ya muy famosa ganadería a sus hijos José Luis y Felipe de Pablo Romero Artaloitia, el último de los cuales falleció en 1944.

En 1965 se formó una sociedad anónima para la administración de la ganadería, de la que era gerente don José Luis, y a éste le sucedió en la tarea su hijo Felipe, quien la ha llevado a cabo con éxito hasta su muerte.

Felipe de Pablo Romero tuvo siempre una gran preocupación por la investigación científica del toro de lidia y es uno de los promotores de los programas que a tal fin lleva adelante la Unión de Criadores de Toros de Lidia, en colaboración con el Ministerio de Agricultura. Pero, además, supo hacer de su propia ganadería una explotación modelo, de forma que sus reses obtuvieron la más alta cotización en todas las plazas. Toros de gran presencia, largos y hondos, muy bien armados y serios, en los que predominan las capas cárdenas; su casta es proverbial, mas también la bravura y nobleza de comportamiento. Los pablorromeros, que se lidian en todas las ferias importantes, no pueden faltar nunca en aquellas donde hay afición competente. En la plaza de Madrid es habitual durante la feria de San Isidro la presencia de los toros de Pablo Romero, algunos de los cuales han conseguido notas muy altas de bravura y el premio al toro más bravo de los corridos durante el abono.

Uno de los mayores éxitos de la ganadería fue el indulto del toro Potrico, lidiado en Barcelona en junio de 1968.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de julio de 1979