Los bosques que perdemos

«( ... ) Perdemos bosques, pero cada día consumimos más madera. Y nuestro déficit maderero supera ya los 50.000 millones de pesetas anuales. En 1975, por ejemplo, la superficie repoblada -48.000 hectáreas- fue inferior a la pérdida en incendios forestales. Por si fuera poco, paradójicamente, tienden a aumentar las compras de pasta de papel española por parte de países europeos mucho más ricos en bosques que el nuestro, pero que tienen ya en marcha severas políticas de protección a sus masas forestales.En vísperas de que nuestros periódicos se llenen, como cada verano, de lamentaciones por las pérdidas, aquí y allá, de hectáreas y hectáreas de árboles, es preciso recordar que carecemos de una política de protección forestal que en verdad merezca ese nombre. Que las repoblaciones son escasas, que además se da preferencia a árboles de rendimiento a corto plazo, pero que empobrecen el suelo, en detrimento de, por ejemplo, pinos, de crecimiento más lento -cuarenta años-, pero de mucha mayor utilidad. La proliferación, pongamos por caso, de eucaliptos -que dominan ya el paisaje de Huelva- es harto discutible, ( ... )

A nuestros conocidos déficit energéticos unimos este igualmente preocupante de nuestras importaciones madereras. Tenemos pocos bosques, los incendios los diezman, la repoblación es insuficiente, la poca madera que contamos la estamos dilapidando. Tenemos desde 1976 una ley de Fomento de la Producción Forestal que está en buena parte por desarrollar. Y mientras los países nórdicos están inteligentemente controlando sus recursos, aquí nos disponemos a exportar pasta de papel; por si fuera poco, el reciclaje del papel y productos madereros en general en nuestro país está todavía en mantillas en relación a Europa. Todo configura un panorama que dista de ser halagüeño.»

, 25 de junio

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de junio de 1979.

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