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EEUU ordena una moratoria nuclear de tres meses

La Comisión Reguladora Nuclear (CRN), organismo oficial encargado del control de esta industria en Estados Unidos, dispuso la suspensión por un período de tres meses de cualquier concesión de licencias para la construcción y puesta en funcionamiento de nuevas plantas atómicas.Los noventa días de moratoria nuclear es el tiempo que la CRN ha considerado como el mínimo imprescindible para poder investigar adecuadamente los motivos y circunstancias que rodearon el accidente del pasado 28 de marzo en Harrisburg (Pennsylvania).

En la actualidad se encuentran cerradas quince de las 72 plantas nucleares que antes de tal incidente operaban en Norteamérica.

Una vez realizadas reformas técnicas que, en opinión de las autoridades, han mejorado suficientemente sus condiciones de seguridad, varias plantas de la empresa Babcock and Wilcox volverán a abrir en los próximos días.

El senador James Weaver, presidente de uno de los comités de Energía del Congreso y encargado de investigar el accidente de la planta de Three Mille Island, ha declarado que, según él, «una desastrosa repetición del mismo no es sólo posible, sino incluso probable».

«El 28 de marzo quedó probada la extrema vulnerabilidad de la industria nuclear. Millones y millones de dólares invertidos en ella no han podido evitar que una simple válvula abierta o cerrada sea capaz de ocasionar una catástrofe», comentó Weaver.

A todo esto, los habitantes de la zona circundante a la central han solicitado a los gobernantes del estado de Pennsylvania que los dos reactores de la isla no trabajen nunca más y que el accidentado sea enterrado lo más lejos posible.

Posibilidad de nuevo accidente

Cabe la posibilidad de que en cualquier momento ocurra algún nuevo accidente nuclear en Estados Unidos, declaró ayer el congresista James Weaver, jefe de la comisión investigadora del accidente ocurrido en Three Mille Island.

El congresista reconoció que en dicha central nuclear se cometieron indudablemente errores, pero advirtió también que él no ha encontrado ningún error de funcionamiento que no estuviera estrechamente ligado a defectos de diseño o de equipo.

Basado en ello, añadió, «es imposible aceptar la idea de que simplemente una mejor formación técnica pueda evitar los accidentes, puesto que las posibilidades de error son sencillamente demasiado numerosas».

Weaver terminó afirmando que en centrales similares a la de Harrisburg se vienen produciendo accidentes leves casi cuatro veces al año.

Como consecuencia del accidente de Harrisburg, la Comisión de Energía Nuclear, basada en un informe primero de sus técnicos, dictaminó el cierre indefinido de todas las plantas que operaran en Estados Unidos, que fueron fabricadas por la Babckok and Wilcock, empresa constructora y diseñadora de la accidentada en Three Mille Island.

El objetivo de esta decisión era analizar y tratar de corregir los presuntos fallos que dieron pie al accidente, y que, según un primer informe, se debieron más a defectos de fabricación y diseño que humanos.

La moratoria aprobada ayer por la Comisión de Energía Nuclear, aunque limitada a tres meses, es la primera de este tipo que se aprueba en Estados Unidos, donde una campaña popular contraria al desarrollo de la energía nuclear para fines industriales ha recibido un apoyo notable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 1979

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