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El PNV se niega a un enfrentamiento entre el Estatuto y la independencia

Las mociones sobre la paralización de las obras de la central nuclear de Lemóniz y, sobre el apoyo al Estatuto de Autonomía fueron los dos temas más ampliamente debatidos en la sesión extraordinaria de las Juntas Generales de Vizcaya, reunidas ayer en la Diputación Foral de Vizcaya. Dos mociones de Herri Batasuna en favor de la independencia a una, y abogando por la declaración de antiforalidad de la Monarquía española y la Constitución fueron rechazadas. La sesión fue interrumpida cuando quedaban por debatir mociones referentes a temas como la amnistía y situación de los presos vascos, fuerzas de orden público, violencia y pacificación de Euskadi y otras.

La convocatoria extraordinaria había sido realizada a la vista de las numerosas mociones presentadas por los diversos partidos y coaliciones a la sesión constituyente de las Juntas, celebrada en Guernica el pasado 8 de abril. En aquella ocasión, el presidente electo, José María Makua, del PNV, se opuso a la discusión de tales mociones. Todas ellas, por otra parte, tenían un contenido directamente político, por lo que la sesión de ayer había despertado una gran expectación.Esa expectación aumentó al comprobarse la presencia entre los apoderados de cinco de los diecinueve representantes de la coalición Herri Batasuna, que habían anunciado su intención de someter a votación una moción pidiendo la independencia de Euskadi. Finalmente la propuesta de voto de Herri Batasuna sobre este punto fue doble: por una parte, solicitó la adhesión del organismo foral a la resolución del Ayuntamiento de Arrankudiaga en favor de la independencia. La moción no prosperó, absteniéndose el PNV en la votación por considerar que «se trata de enfrentar artificialmente el Estatuto y la independencia y nosotros no caeremos en esa trampa».

Por otra parte, presentó una moción proponiendo que fueran considerados «antiforales» tanto la actual Monarquía española, al no haber jurado los Fueros su titular, como la Constitución, por considerar que fue «rechazada en referéndum por el pueblo de Euskadi». Tras larga discusión estas mociones no llegaron a ser puestas a votación por no haberse presentado por escrito en el plazo previamente establecido con el acuerdo de todos los partidos.

La moción sobre la paralización de Lemóniz, garantizando los derechos laborales de los trabajadores que la construyen, fue defendida por los apoderados del PSOE, PCE, Euskadiko Ezkerra y Herri Batasuna. Sin embargo resultó mayoritaria la propuesta alternativamente por el PNV -con el apoyo de UCD- y que se limitaba a solicitar un debate popular seguido de referéndum antes de la entrada en funcionamiento de la central.

También fue aprobada la moción que expresaba el «apoyo sin reservas» al estatuto de Guernica, con 65 votos positivos, ninguno negativo y cuatro abstenciones. El PNV, con el apoyo de Euskadiko Ezkerra y la abstención de las demás fuezas, hizo aprobar igualmente una moción complementaria, por la que se consideraba que «la aprobación del Estatuto no supone renuncia a los derechos que corresponden a Euskadi como pueblo». En su explicación de voto, el portavoz de Herri Batasuna expresó su protesta por no haberse tomado en consideración su propuesta de que «para la elaboración de cualquier Estatuto sea consultada previamente la organización ETA, por su aportación pasada y actual a la liberación de Euskadi».

La moción menos conflictiva fue la que, a propuesta del PCE, planteó la devolución del Guernica, de Picasso, a la villa foral, así como la restitución de la «verdad histórica sobre el bombardeo». La moción fue aprobada por unanimidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 1979

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