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Documento de las Brigadas Rojas contra las elecciones italianas

Un comando de las Brigadas Rojas encadenó ayer a un dirigente de la Democracia Cristiana en Roma y le colgaron un letrero del cuello para hacerle una fotografía, mientras la organización terrorista enviaba a un diario conservador de Roma un largo mensaje en el que reivindican tanto el atentado contra la sede del comité romano de la DC, como los demás atentados contra dirigentes de este partido, y lanzan un duro ataque contra las próximas elecciones generales.El documento, escrito en el clásico estilo plúmbeo de estos grupos clandestinos, afirma que «frente a la militarización creciente de las clases proletarias, el régimen no renuncia a buscar una legitimación que ya no posee. Por eso, estas elecciones son una gran "mistificación"», y afirma que «los proletarios son muy libres de escoger a quienes les pondrán el fusil ante la cara».

El documento concluye expresando la seguridad de que «el movimiento proletario acabará demostrando que la DC y sus siervos berlinguerianos se hacen demasiadas ilusiones». Si la Democracia Cristiana, afirma también el comunicado, intenta demostrar con éstas elecciones su fuerza y restablecer la paz, se equivoca, ya que el movimiento proletario revolucionario «no le dará tregua y mil brazos se alzarán para empuñar las armas».

Entre tanto, murió ayer en Roma, tras ocho días de agonía, Pietro Ollanu, uno de los policías gravemente heridos en el ataque de las Brigadas Rojas, la semana pasada, contra la citada sede de la DC en pleno centro de Roma.

Casi simultáneamente la policía anunció que ha sido detenido un joven de veinticinco años acusado de haber participado en el tiroteo aquella mañana.

Mientras tanto continúan las polémicas entre las fuerzas políticas acerca de la utilización de 50.000 soldados para vigilar puntos estratégicos contra posibles ataques terroristas. Sobre todo ha sido muy criticado el que se haya decidido emplear también a los reclutas, «que no saben ni disparar», como ha afirmado el general Accame, diputado socialista.

Despedida del embajador español

El embajador de España, Carlos Robles Piquer, se despidió ayer del presidente de la República, Alessandro Pertini. El anciano presidente socialista recordó su antigua simpatía por España.Después fue recibido por el presidente del Consejo, Giulio Andreotti, e, inmediatamente después, por el ministro de Asuntos Exteriores, Arnaldo Forlani.

Por la noche, el señor Robles Piquer ofreció en el palacio Montecitorio una recepción de despedida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 1979

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