ELECCIONES MUNICIPALES / MADRID

Juan José Rosón: "Había gente que quería armar follón"

Alrededor de cien personas fueron golpeadas violentamente por miembros de la policía antidisturbios, en la madrugada del miércoles, cuando se dirigían desde la plaza Mayor, lugar en el que se había celebrado una fiesta improvisada de PSOE y PCE, hasta la plaza de la Villa. Entre las personas golpeadas se encontraba el diputado socialista por Madrid, Javier Solana, quien, a pesar de mostrar su credencial de diputado en Cortes, recibió varios golpes.«Lo que pasó la noche del martes al miércoles frente al Ayuntamiento se produjo de un modo insospechado, en el momento en que había menos gente. Yo creo que hubo una serie de choques verbales entre miembros de la policía y manifestantes (ya sabes..., insultos de asesino y cosas peores), que terminó en una carga, con la mala suerte de que, en ese momento, estaba Javier tratando de serenar los ánimos.» Esta es la explicación que el gobernador civil de Madrid, Juan José Rosón, ofreció a EL PAÍS ayer por la tarde, sobre los incidentes habidos durante la noche electoral a la puerta del Ayuntamiento de Madrid, que terminó con una carga brutal de la policía, en la que fueron golpeados el diputado socialista Javier Solana y varios periodistas.

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Para el señor Rosón, «en esa manifestación, al lado de la natural expresión de alegría (no hay que olvidar que era casi imposible que no se produjera el triunfo de la izquierda), había señores que no iban para otra cosa más que para armar follón ».

El señor Solana fue golpeado por miembros de la policía a partir del momento en que mostró a los mismos su credencial de diputado, a la vez que les pedía que cesaran en la carga. Eso es lo más grave -dijo el señor Rosón-. Ya le he pedido al coronel Alcalá Galiano que averigüe qué es lo que ocurrió.

«Podía surgir el chispazo por cualquier lado y teníamos que estar preparados. Hubo entre cuarenta y cincuenta llamadas de protesta de gente que no quería que se armara follón en la calle y y tuvimos que contemporizar con ellos, pero teníamos que estar preparados ante cualquier eventualidad que pudiera surgir en la ciudad.»

Preguntado sobre si era de la opinión de que la carga policial frente al Ayuntamiento se debió más a una cuestión personal de quien mandaba la fuerza pública en ese momento que a una auténtica alteración del orden, el señor Rosón dijo que «no lo creo. Puede que hubiera una falta de dosificación en la realización de la carga, pero nada más».

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 04 de abril de 1979.

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