Begin mantiene su intransigencia ante Carter

Después de las duras palabras pronunciadas por Menahem Begin al llegar a Washington y de su advertencia de que Israel es el único «aliado seguro» de Estados Unidos en Oriente Próximo, existen serias dudas sobre el resultado de la intensa jornada negociadora de ayer.El primer ministro israelí calificó la situación en que se encuentran las conversaciones de paz con Egipto como una «crisis profunda», y dijo que Israel no puede firmar un «documento engañoso» que permitiría a Egipto no cumplir el tratado de paz. Ante la evidente irritación de los norteamericanos, Begin hizo estas declaraciones al pie del avión, en la base de Andrews, antes de acudir a la Casa Blanca para mantener su primera entrevista con el presidente Carter.

Begin dijo que los documentos que ahora se discuten contradicen los «acuerdos-marco» de Camp David y que Israel «no se verá presionado a firmarlos». Aunque el líder israelí no citó ni el origen de la presión ni la naturaleza de los documentos, la referencia se dirigía claramente a las nuevas propuestas norteamericanas, que Begin piensa que favorecen a Egipto.

La Administración Carter evitó cuidadosamente cualquier comentario o respuesta a las duras palabras de Begin, para no complicar más la ya delicada situación. Por el contrario, el primer ministro israelí, que rehusó entrevistarse con Carter en Camp David, parece decidido a hablar lo más posible en público, para contrarrestar las presumibles presiones norteamericanas.

En una alusión indirecta a la crisis de Irán, dijo más tarde, con un Carter sonriente a su lado, que «el mundo libre está en peligro» y destacó la estabilidad de Israel, derivada de su sistema democrático.

La dureza mostrada por Begin a su llegada a Washington es un indicio pesimista para las posibilidades de romper el impasse en que se encuentran, desde noviembre, las negociaciones con Egipto. Nadie piensa ya que la entrevista Carter-Begin pueda ampliarse a una cumbre tripartita. Como mucho, el éxito de las conversaciones de la Casa Blanca podría limitarse a que no se rompa definitivamente el proceso negociador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 02 de marzo de 1979.

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