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Recuperada la "cabeza perdida" de Pablo Iglesias

El busto de Pablo Iglesias, esculpido por Emiliano Barral y Perteneciente al monumento erigido en 1936 al fundador del Partido Socialista Obrero Español, fue desenterrado ayer en el parque del Retiro, de Madrid, donde fue ocultado hace 38 años por un militante socialista. La «cabeza» de Pablo Iglesias, que durante muchos años se dio por desaparecida, no presenta más daños que la mutilación de la nariz y la boca, obra de un fascista de posguerra, empleado del Ayuntamiento de Madrid y de sobrenombre El Navajero.

Este sujeto, cuya identidad se desconoce, había comenzado ya a descargar el peso de la maza sobre el busto ayer recuperado, para reducirlo a piedra de mampostería a utilizar en la valla del Retiro que se estaba construyendo a lo largo de la actual calle de Menéndez y Pelayo, cuando un delineante, empleado municipal, le aconsejó que cejara en el empeño. «Esta es una piedra demasiado dura; mejor es que vayas destruyendo esos grandes bloques», le dijo El Navajero, aunque no de muy buen grado, dirigió la fuerza de su maza hacia otro lado. Piedra que demoler no le faltaba: allí estaban amontonados los restos del monumento a Pablo Iglesias, erigido en el parque del Oeste por acuerdo del Ayuntamiento de Madrid y dinamitado ya en el primer año triunfal. No se salvó de la paz lo que se había mantenido en pie durante la guerra, a pesar del fuego intenso que se concentró sobre esta zona de la capital.José Pradal se llamaba el delineante que, tras alejar la maza del busto de El Abuelo, lo cubrió con unas ramas. Cuando ya era noche cerrada José, ayudado por dos militantes ugetistas, de cuyo nombre nadie podía ayer acordarse, aunque se les tuvo presentes, enterró el busto y tomó buena nota del lugar: a once metros de este punto y a cinco de este otro. Lo anotó en un plano general de lo que hoy son los jardines de Cecilio Rodríguez. Sobre un plano en detalle marcó una cruz de San Andrés con tinta roja. Los planos se los envió José Pradal a su hermano Emilio, ex diputado socialista, exiliado en Francia, quien los transmitió a sus hijos con el secreto que guardaban, y éstos recientemente los pusieron a disposición del PSOE.

A once metros de este punto (un edificio) y a cinco de este otro (un seto), el martes, un grupo de empleados del Ayuntamiento comenzó a remover la tierrra. Pero el busto no estaba. El seto había sufrido variaciones y se decidió continuar removiendo la tierra siguiendo la línea de los once metros. Sin embargo, la jornada transcurrió sin éxito.

Al fin ayer, cuando se empezaba a dudar del paradero de la «cabeza perdida» de Pablo Iglesias, alguien tocó la dura piedra de numulítica de Tarragona, cuya dureza no iguala el granito. A las cinco de la tarde, el busto del fundador del PSOE estaba nuevamente en pie, con la cara rota de dos mazazos y que «mejor es no restaurar, porque estos dos mazazos también son historia de España», dijo Alfonso Guerra. Durante dos días el busto estará expuesto en la sede del PSOE; después, el Ayuntamiento de Madrid tiene la palabra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de febrero de 1979

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