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El coronel Benjedid Chadly será presidente de Argelia y jefe de su partido único

El coronel Benjedid Chadly, de cincuenta años, será el nuevo presidente de Argelia y, además, secretario general del Frente de Liberación Nacional (FLN, partido único). Así lo decidió ayer el Congreso, confirmando de esta forma el triunfo de la línea «liberal», apoyada por una mayoría de altos oficiales de las fuerzas armadas, contra los que sostenían la necesidad de un mayor «radicalismo». Una nueva era cargada de incertidumbre se abre en Argelia, con las perspectivas de profundas transformaciones cargadas de pragmatismo. El mandato presidencial es de cinco años, tras las decisiones adoptadas por la Comisión de Estatutos del Congreso, algunas de las cuales harán necesarias una readaptación del texto constitucional en vigor, que será efectuada por la Asamblea Nacional Popular.

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La revolución argelina ha entrado así en una fase de concretización hacia valores más afincados a la realidad y las aspiraciones de su pueblos. Esto no significa, inevitablemente, que va a producirse un giro a la derecha, pero confirma las predicciones de los analistas occidentales, a partir del instante en que en el propio Consejo de la Revolución surgieron dos tendencias distintas: la «radical», que utilizaba en su favor las aspiraciones de organizaciones de masas y el aparato de propaganda ya establecido, y la «liberal», que contaba con el apoyo de las fuerzas armadas.El Ejército y el resto de las fuerzas armadas impusieron a Benjedid Chadly por considerar que este militar de prestigio, poco dado a la locuacidad, puede ser el mejor factor de estabilidad interna, en la medida en que no se le conocen ambiciones personales y se sabe, por el contrario, que siempre defendió la idea de la primacía de los militares sobre los políticos.

Desagradó la altanería del «radical» Salab Yahiaui

Las fuerzas armadas no eran contrarias por completo a la candidatura de Salah Yahiaui, un militar con el más alto rango del Ejército, pero se opusieron posteriormente a sus ambiciones por el desagrado que causó la forma presidencialista y altanera con que actuó ante el Congreso de la Unión de Juventudes. Al comienzo del Congreso, Yahiaui se permitió pronunciar un discurso de más de dos horas de duración, pero fue escuchado con cierta indiferencia y aplaudido solamente por menos del 20% de los asistentes.

Argelia se ha dotado de un partido único que representa la garantía más elemental de una continuidad que estará matizada con las necesidades más inmediatas: reforzamiento de sus lazos económicos con Occidente y menor dependencia ideológica con el Este. Hablar de un cambio de óptica con Marruecos es prematuro y hasta increíble debido a que el Ejército argelino, por pragmático que sea, entiende que es un deber nacional no claudicar ante lo que considera «aspiraciones expansionistas» de Marruecos. Rabat tendrá que salir de su torre de marfil y reconocer la necesidad de negociar sobre el Sahara occidental, si desea normalizar sus relaciones con Argelia.

La composición del buró-político que controlará la actividad del partido denota una mayoría de nombres que, sin que puedan calificarse de «hombres de la derecha», porque el esquema argelino no lo permite, no representan en modo alguno al izquierdismo. Este último contarla con cinco o seis personas en ese buró político, entre ellas, un solo miembro del Consejo de la Revolución: el coronel Salah Yahiaui, que es el gran vencido de esta pugna, y los ministros de Finanzas, Seddick Benyahia; de Ex Combatientes, Mohamed Mzouzi; Trabajo, Mohamed Benhamouda; Industria Ligera, Belaid Abdessalam, y el jefe de la Seguridad Militar, Kasdi Merbah.

Enfrente se observa un sólido grupo de liberales y pragmáticos dirigidos por el propio Chadly y cuyas primeras figuras son el ex jefe de la Gendarmería, Ahmed Bencherif, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abdelaziz Buteflika. El resto de los diecisiete miembros del buró político son: Ahmed Draia, ex jefe de la Seguridad Nacional; Belhouchet, jefe de la región militar de Argel; Mohamed Abdelghani, ministro del Interior; Taleb Ibrahimi, ex consejero de la Presidencia; Rabah Bitat, presidente de la Asamblea Nacional; Mohamed Amir, ministro de Salud; Tayebi Larbi, ministro de la Revolución Agraria, y Guezane Djillali, ex comandante y comisario nacional del FLN en la localidad del Tlemcen.

Elecciones el 7 de febrero

Las elecciones presidenciales tendrán lugar el próximo día 7 de febrero y se espera que, como ocurrió con Bumedian en 1976, el coronel Benjedid Chadly sea nombrado presidente por abrumadora mayoría. Los estatutos del FLN aprobados por el Congreso especifican que Argelia contará con varios vicepresidentes, uno de los cuales será seguramente Ahmed Bencherif, y un primer ministro, que podría depender de la Asamblea.

La reforma constitucional que requiere ahora la nueva línea trazada por los congresistas establecerá el principio de la dirección colegiada, pero no pondrá ninguna parcela del aparato del partido en las manos del «radical» Salah Yahiaui, como esperaban los observadores, ya que el presidente Chadly será, a su vez, el secretario general del partido único argelino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de febrero de 1979

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