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Gran Bretaña no acepta que Moscú interfiera su política con China

El primer ministro británico, James Callaghan, rechazó ayer las advertencias del presidente soviético, Leónidas Breinev, sobre la posible venta de armas británicas a China.

Callaghan envió un mensaje a Breinev rechazando las alegaciones del líder de la URSS, en el sentido de que la venta de armamento a China perjudicaba las relaciones anglo-soviéticas y, en general, la distensión Este-Oeste.

Los funcionarios ingleses que han dado la información no precisaron los términos de] mensaje de Callaghan y se limitaron a informar sobre el discurso del ministro de Asuntos Exteriores, David Owen, en el Parlamento, el pasado miércoles, en el que expuso que Gran Bretaña no acepta que ningún país le dicte la política exterior a seguir.

Las autoridades de Pekín desean comprar aviones de caza Harrier de despegue vertical para despegarlos, según ciertas informaciones, a lo largo de sus fronteras con la URSS. La venta de los aviones será estudiada durante la próxima visita del ministro británico de lndustria, Erie Varley, a China, el próximo mes.

Por otra parte, el presidente norteamericano, Jimmy Carter, reconoció ayer que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y Pekín podrían ser la causa de que Brejnev aplazara la reuníón cumbre para firmar los acuerdos SALT II, sobre limitación de armamento estratégico. Carter añadió que quizá los soviéticos hayan pensado-que estaban demasiado próximas las visitas de Teng Hsiao-ping y Brejnev a Estados Unidos, previstas ambas para la segunda quincena del presente mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de enero de 1979