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Brejnev acusa a Occidente de manipular a China

El jefe del Estado y del Partido Comunista soviético, Leónidas Brejnev como su colega búlgaro, en visita privada de una semana, advirtió ayer a los países occidentales que se abstengan de vender armas a la República Popular China, porque esto se interpretaría como una provocación: a su llegada a Sofía, tanto Brejnev como su colega búlgaro, Todor Schijof, otorgaron «una gran importancia a la victoria de las fuerzas patrióticas de Campuchea para la situación general en el sureste asiático» y se manifestaron «solidarios con una Campuchea en paz, democrática y no alineada».

Brejnev, que el sábado había permanecido unas horas en la República Soviética de Moldavia, cruzó en coche-cama toda Rumania en dirección a Bulgaria. En la frontera rumano-soviética fue recibido por uno de los dos vícepresidentes de Nicolae Ceaucescu, Emil Bobu, que le transmitió, según un despacho de agencia, «un cálido mensaje de amistad» en nombre del propio presidente de Rumania.

Tras la denuncia por Ceaucescu de la invasión vietnamita de Campuchea, no se ha producido ningún otro ataque soviético,contra la línea rumana en materia de política exterior, muy al contrario, Brejnev ha repetido que coincide con la «política búlgara de buena vecindad y cooperación con los Estados límitrofes y en especial con los balcánicos».

Esta postura, no exenta de carácter enigmático en estos momentos, y el hecho de que Brejnev visite privadamente Bulgaria (desde 1973 no lo hace oficialmente), se interpreta como un nuevo giro en la confrontación táctica entre Moscú y Bucarest, patentizada de un modo particular a raíz de la cumbre del Pacto de Varsovia de fines del pasado año, celebrada en Moscú, y en la que Ceausescu se negó a favorecer un aumento de los presupuestos militares de la alianza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de enero de 1979

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