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Crítica:

Recital de La Romántica Banda Local

El pasado miércoles actuó en el teatro Martín, de Madrid, el grupo La Romántica Banda Local, siguiendo con la programación de rock que dicha sala viene ofreciendo prácticamente todas las semanas.Lo que ofreció La Romántica fue un verdadero y completo espectáculo basado sobre todo en la presencia de su cantante, Carlos. Con cambio de disfraces marcándose soliloquios alucinados y efectivos, el tal Carlos se convirtió en el eje ¡de una actuación que gracias a él consiguió superar las deficiencias que de manera constante se presentaron en lo musical. La Romántica es un grupo que practica una rnúsica ecléctica, que toma elementos de todas partes y que de la manera más cándida y malintencionada explica parte de lo que es la vida en una ciudad como Madrid. Conscientes de que su primer single No me gusta el rock les había definido como los antirockeros por excelencia, ahora se lanzan de cuando en cuando a clásicos como Blue suede shoes o Jumpin jack flash. No es que les vaya demasiado, y en esas versiones se echa en falta un mínimo de recreación, de algo propio que las integre en el trabajo normal del grupo.

El resumen fue más bien positivo, debido más que nada a la juerga que el grupo supo imponer en todo momento. Sin embargo, para alguien que cobra por sus actuaciones, La Romántica parece situarse en un plano demasiado amateur. Las canciones parecían cogidas con alfileres y los arreglos en la mayoría de ellas resultaban obvios. Bien es cierto que tuvieron que montar el equipo en apenas dos horas, pero también sucede que lo que podía haber sido un concierto memorable se quedó en la exposición cachondona y alegre de unas cuantas buenas intenciones, Y esto es tanto más penoso cuanto La Romántica Banda Local hace una de las músicas más originales -que puedan escucharse en España y poseen tanto la capacidad técnica como la imaginación suficiente para realizarla de forma mucho más convincente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de enero de 1979