Dos policías armados muertos y otros diez heridos al ser ametrallado un cuartel en Basauri

Los ocupantes de tres vehículos, previamente robados a punta de pistola, que se habían detenido instantes antes en uno de los ramales de acceso a la autopista Bilbao-San Sebastián, ametrallaron ayer, minutos después de las once de la mañana, a un grupo de 33 policías armados que jugaban al fútbol en el campo de deportes del cuartel de Basauri, en las afueras de Bilbao. Un cabo y un guardia primero resultaron muertos y heridos de diversa consideración otros diez agentes. Una llamada anónima, en nombre de ETA, indicó a primera hora de la tarde el lugar donde se encontraban atados los propietarios de dos de los automóviles utilizados en el atentado.

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El campo de fútbol está situado en la parte trasera del cuartel de la Policía Armada, antiguo cuartel de artillería, y tan sólo la pequeña valla de la autopista, de medio metro de altura, separa a esta última de la explanada donde se encuentra el campo. Entre el lugar desde el que los agresores efectuaron los disparos y el centro del rectángulo donde los policías jugaban al fútbol, la distancia es de unos cincuenta metros. En este cuartel unos, cuatrocientos policías armados protagonizaron el 14 de octubre un plante colectivo.La acción fue muy rápida. Los agresores dispararon en primer lugar contra los centinelas de las dos garitas situadas en el lado opuesto de la explanada para, acto seguido, ametrallar indiscriminadamente a los policías que practicaban deporte en el campo de fútbol. En el atentado intervinieron entre ocho y doce personas, armadas, según los casquillos de bala recogidos -en número superior al centenar- con metralletas, fusiles CETME y rifles con mira telescópica.

Vecinos del barrio de Ariz, próximo al acuertelamiento, dicen haber escuchado varios disparos aislados y a continuación cuatro o cinco ráfagas. Uno de los centinelas pudo realizar algunos disparos contra los agresores cuando estos enfilaban ya el cruce con la rama principal de la autopista, al parecer, en dirección a Bilbao. Este último punto no pudo sin embargo ser totalmente confirmado, dado que en el mismo cruce, girando a la izquierda, se accede a la carretera de Burgos, y girando a la derecha a la de entrada al pueblo de Basauri. De las tres posibilidades, esta última es la que parece menos probable, pues en tal caso los agresores hubieran tenido que pasar, en su huida, por delante mismo del cuartel.

Los heridos fueron trasladados inmediatamente al hospital civil de Basurto, en Bilbao, donde el cabo primero José Benito Sánchez Sánchez y el guardia primero Benjamín Sancho Megido, ingresaron cadáveres. Quedaron internados en reanimación Eusebio Calvo, Francisco Laplaza y Luis Jodra Benito, el estado de los cuales fue calificado de grave; de pronóstico reservado fue considerado el estado de José Luis Sariz, Esteban Rodríguez, José Falcón, Isaac Bacarizo y Juan José Tomás Marteles, y de leve el de José Ruiz Álvarez y José Mora.

Siete de los heridos y uno de los muertos pertenecen a la compañía de la reserva general con base en Zaragoza, ya la guarnición de Basauri efresto.

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Poco después del atentado, severos controles fueron instalados en todos los accesos a Bilbao. En las proximidades del acuartelamiento de Basauri, algunos grupos de policías, unos con uniforme y otros de paisano, rastreaban las campas de la zona visiblemente alterados.

Por otra parte, dos trabajadores que habían permanecido entre las once y las 12.30 en el interior de la prisión de Basauri, colindante con el cuartel, donde habían instalado cierta maquinaria, declararon a EL PAÍS haber escuchado disparos en el exterior del recinto en el momento en que se disponían a abandonarlo. Aunque la nota oficial del gabinete de prensa de la Jefatura Superior de Policía no hace mención a tales disparos, algunos vecinos de Basauri declararon también haber creído escucharlos hacia esa hora. Este hecho contribuyó a aumentar el clima de tensión reinante, muy superior al existente en Bilbao en ocasión de anteriores atentados.

Los controles eran también más severos que en otras ocasiones, parando a todos los coches y registrando aquellos que iban ocupados por jóvenes.

Aunque a última hora de la noche no se conocía ninguna reivindicación oficial del ametrallamiento, una llamada anónima recibida en la Asociación de la Prensa de Bilbao señalaba, en nombre de ETA, el lugar donde se encontraban atadas dos personas en la localidad de Zaratamo. Personada en el lugar la policía encontró a las dos personas atadas a un árbol. Se trata de los propietarios de dos de los coches utilizados en el atentado.

Varios partidos han condenado el atentado. A las 8.30 de la tarde tenía lugar en Basauri una manifestación en la que unas trescientas personas que portaban pancartas firmadas por el PC y la ORT protestaban contra el terrorismo.

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