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La lucha entre socialistas y socialdemócratas prolonga la crisis portuguesa

La prueba de fuerza entre socialistas y socialdemócratas está prolongando la crisis gubernamental portuguesa. Las nuevas audiencias del presidente Ramalho Eanes con los cuatro principales partidos políticos no permiten entrever una solución, a pesar de la actitud más conciliadora adoptada por los socialistas.

La delegación del PS consideró «positivo» su encuentro con el presidente e insistió en la necesidad de una salida rápida, para evitar el «desgaste de las instituciones democráticas» a nivel interno e internacional. Con la «luz verde» de los socialistas a la designación de un primer ministro posteriormente encargado de conseguir el apoyo práctico y más tarde programático de los partidos, el presidente Eanes ha recogido el pronunciamiento favorable de una amplia mayoría parlamentaria en favor de esta fórmula, la segunda prevista por el presidente en su discurso del 22 de septiembre.

No se vislumbra sin embargo la posibilidad de compatibilidad dentro de este plan entre las posiciones de los comunistas y de los demócratas-cristianos, ya que estos últimos se oponen a cualquier negociación con el Partido Comunista. El Partido Socialista puede sacar ventaja del hecho de haber sido el único dispuesto al diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales, sin excepción. Esta vez, la mayor resistencia proviene del Partido Social Demócrata. Después de su entrevista con el presidente, Francisco Sa Carneiro ha sido tajante: es demasiado tarde, definitivamente, para intentar resucitar una posibilidad de entendimiento entre los partidos.

Las dificultades internacionales

El ejecutivo de Nobre da Costa prosigue discretamente su acción. A pesar de las protestas de los sindicatos y del Partido Comunista, las devoluciones de tierras del pasado jueves no han dado lugar a los enfrentamientos que parecían esperar los adversarios de la reforma agraria. Pero la ausencia de un ejecutivo normalmente constituido empieza a crear ciertas dificultades a nivel internacional. El primero en mostrarlas ha sido el ministro angoleño de Asuntos Exteriores que deploró, en ocasión de su reciente paso por Lisboa, la falta de desarrollo de los acuerdos básicos de los presidentes Eanes y Agostinho Neto. Pese a las declaraciones tranquilizadoras, la cuestión puede plantearse con más gravedad al acercarse la fecha prevista para el comienzo de las negociaciones formales de Lisboa con el FMI y el Mercado Común Europeo. Ante cualquier solución política a medio plazo, esas conversaciones pueden aconsejar el máximo de continuidad a nivel del equipo económico y financiero. De ahí que el nombre del actual ministro de Finanzas y anterior gobernador del Banco de Portugal, Silva Lopes, sea citado con insistencia en los círculos que empiezan a preguntarse sobre la personalidad que podrá ser encargada de constituir el próximo Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 1978

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