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Estados Unidos está dispuesto a enviar tropas a Cisjordania

El Gobierno norteamericano estaría dispuesto a enviar tropas a Cisjordania y a hacerse cargo de una base aérea en la península del Sinaí, en caso de que no se encuentren otras soluciones al conflicto de Oriente Próximo durante la cumbre tripartita que celebrarán en Camp David la semana que viene los líderes de Israel, Egipto y Estados Unidos.

Según diversos medios informativos que revelaron ayer esta posibilidad, el presidente Carter considera el envío de un contingente militar norteamericano al territorio ocupado de la orilla occidental del río Jordán como un último recurso, y confía en que no será necesario llegar al mismo par a romper el punto muerto en que se hallan las conversaciones de paz entre Egipto e Israel.El portavoz oficial de la Casa Blanca, Jody Powell, confirmó la verosimilitud de tal posibilidad, pero dijo que el envío de tropas norteamericanas a Oriente Próximo se encontraba aún a un nivel «meramente especulativo». Sin embargo, Powell se retractó poco después, alegando que había entendido mal la pregunta de los periodistas, y dijo que no podía confirmar la existencia de esta propuesta de la Administración Carter.

Un reducido contingente de soldados norteamericanos se establecería en Cisjordania, la zona ocupada donde vive cerca de un millón de palestinos y donde se han registrado frecuentes actos de protesta contra Israel y varios atentados de las guerrillas palestinas. La misión de esta fuerza sería garantizar la paz en el área mientras prosiguen las conversaciones entre Tel Aviv y El Cairo y se busca una fórmula que garantice la seguridad fronteriza que quiere Israel, con alguna forma de autogobierno, provisional para los habitantes de Cisjordania.

En cuanto a la península del Sinaí, el Gobierno de Begin parece más dispuesto a devolver este territorio a Egipto, pero se niega a ceder una base aérea construida allí. La fórmula de compromiso, en este caso, consistiría en la devolución del territorio, pero dejando la base bajo control de tropas norteamericanas.

Pero las escasas muestras de flexibilidad dadas por Sadat y especialmente Begin en los días transcurridos desde que Jimmy Carter convocara la cumbre, dejan poco lugar al optimismo. Una posibilidad podría ser la firma de un pacto defensivo entre Estados Unidos e Israel, que diera seguridades a los dirigentes judíos y al que Sadat no se opondría. Otra posible propuesta consistiría en forzar un acuerdo en el Sinaí y dejar el tema de Cisjordania para una segunda fase de las negociaciones, en las que entraría esta vez Jordania.

Ante el peligro de que un fracaso rotundo de la reunión de Camp David pudiera desembocar en una nueva guerra, el presidente Carter estaría pues dispuesto a ofrecer el envío de tropas norteamericanas a la zona como una solución casi desesperada, que podría provocar una reacción por parte de la URSS, desplazada del proceso negociador desde que se interrumpieron las conversaciones de Ginebra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de agosto de 1978

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