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La Constitución, en el Pleno del Congreso

El Congreso de Diputados aprueba el texto del proyecto de Constitución

El Congreso de Diputados culminó ayer -tras rechazar unánimemente los sangrientos atentados terroristas- la aprobación del proyecto de Constitución que el Pleno de la Cámara comenzó a debatir el pasado día 4 de julio y cuyo estudio ha ocupado tres intensas semanas parlamentarias. En la votación final sólo dos diputados, ubicados políticamente en las antípodas uno de otro -el ex ministro franquista Federico Silva y el representante de la izquierda abertzale Francisco Letamendía-, dijeron no a la Constitución en su conjunto, mientras el grueso de AP se abstenía y el PNV permanecía ausente. Los demás grupos se expresaron sin reservas a favor de la Constitución y asimismo manifestaron su confianza en que el Senado perfeccionará el texto aprobado por el Congreso. Informan Soledad Gallego Díaz y Bonifacio de la Cuadra.

El proyecto constitucional quedó aprobado ayer, a las siete y veinte de la tarde, por el Pleno del Congreso de Diputados, por 258 votos a favor, dos en contra y catorce abstenciones. Los votos en contra fueron emitidos por los diputados Federico Silva Muñoz, de Alianza Popular, y Francisco Letamendía, de Euskadiko Ezquerra. Alianza Popular como grupo parlamentario se abstuvo, al igual que los diputados señor Barrera y Arana, de Esquerra Republicana de Cataluña. En el momento de producirse la votación no se encontraban en el hemiciclo los ocho diputados del Partido Nacionalista Vasco, que abandonaron el palacio de las Cortes por considerar que no estaban capacitados por parte de su partido para participar en esta última votación global, sin que ello prejuzgara la actitud futura del PNV.La votación final del conjunto del texto del proyecto de Constitución fue rodeada de gran solemnidad, y cuando el presidente del Congreso, señor Alvarez de Miranda, anunció el resultado de la misma, los diputados puestos en ple prorrumpieron en una fuerte y prolongada ovación, en la que participó el diputado de AP Antonio Carro, mientras que sus compañeros de grupo, que se habían alzado de sus escaños, permanecían en silencio.

La actitud abstencionista de Alianza Popular fue conocida a últirna hora de la mañana y causó cierta conmoción en los pasillos del palacio de las Cortes. Sin embargo, el voto contrario del señor Silva sorprendió completamente al hemiciclo. En una nota facilitada a los medios infórmativos, el diputado, aliancista justificó su actitud como muestra de repulsa a los procedimientos, partitocráticos y secretos, por los que se había llegado a un acuerdo constitucional. Según el señor Silva, el hecho de que la Constitución consagre, por primera vez en la historia constitucional de España el término de nacionalidades desvirtúa la afirmación de que se mantiene la indisoluble unidad de España. «Deseo dejar bien claro -añade- que se trata de una decisión de conciencia, sin que afecte para nada a mi vinculación con Alianza Popular, que mantengo por encima de todo; asimismo deploro haber tenido que tomar esta decisión y confío en que si se rectificasen en los próximos trámites los textos constitucionales, dejando bien sentado que en España hay una sola nación y un solo Estado, podría rectificar esta decisión de conciencia que hoy he adoptado.»

La abstención de Alianza Popular y los dos votos negativos se vieron contrarrestados por una unánime valoración positiva del texto constitucional por parte de todos los demás grupos parlamentarios, cuyos portavoces y máximos representantes expresaron, uno a uno, su acatamiento a la totalidad de la Constitución y su alegría por la finalización de esta primera etapa constituyente.

Prácticamente todos los oradores aludieron al trabajo que deberá realizar ahora el Senado, y confiaron en que esta Cámara perfeccione el texto, al tiempo que daban como seguro que no se modificaría el sentido último de lo aprobado por el Congreso.

Las últimas solemnes intervenciones de los líderes políticos fueron precedidas por unas palabras del presidente de la Cámara, quien afirmó que la Constitución que se acababa de aprobar era la más firme prueba del deseo de convivencia de un pueblo y que no respondía a ninguna concepción partidista.

Agradecimiento del presidente del Congreso

El señor Alvarez de Miranda resaltó que todos los partidos habían cedido respecto de los planteamientos de sus programas políticos y que ninguna ideología se había impuesto sobre las demás. «Quiero señalar que la defensa y reconocimiento que se hace en la Constitución de los derechos y libertades fundamentales de la persona -añadió- no ha sido tampoco conquista de ningún grupo predominante en esta Cámara, sino el sentimiento unánime de todos los grupos.» Se refirió al papel determinante y decisivo que en el proceso de evolución política juega la Corona y señaló que el rey don Juan Carlos ha sido el factor de orientación e impulsión del cambio político más trascendental de nuestra historia reciente. Agradeció a los diputados el trabajo que habían realizado y señaló que el esfuerzo que habían protagonizado los grupos parlamentairios podía significar un paso decisivo para erradicar el terrorismo y la violencia como medio de acción política.

En nombre del Grupo Mixto intervino Enrique Tierno, quien afirmó que la Constitución era una alternativa política para todos los españoles. «Hemos producido un texto que es un conjunto coherente y articulado de concesiones -dijo más adelante- concesiones que en el fondo son generosidades.» Añadió que en alguna ocasión había podido existir el temor, que no el miedo, de no poder salvar los obstáculos para lograr esta norma constitucional y que una vez lograda los diputados podían volverse al pueblo y decirle: hemos cumplido con nuestro deber.

Autonomías y solidaridad

El líder de la Minoría Catalana, Jordi Pujol, basó toda su intervención en una argumentación a favor de las autonomías y de la solidaridad con que debían entenderse. «Se dice que el espíritu pactista es característico de nuestro pueblo -añadió-, y me alegraría que hubiera ayudado a evitar imágenes dramáticas de España.» Afirmó que la Constitución impregnaría la vida social española del concepto de solidaridad y de solidaridad también para evitar las desigualdades territoriales. A su juicio, la Constitución ha dado salida a problemas difíciles, porque llevan carga emotiva como son las nacionalidades y autonomías, y resaltó que éstas no eran incompatibles con un Estado fuerte, en cuanto Estado eficaz y con capacidad de servicio para sus ciudadanos. El señor Pujol dijo que por buena que fuera la Constitución, haría falta seguir trabajando y que los partidos actuaran con coherencia y con voluntad colectiva de ir adelante. «Nosotros no sólo aportamos nuestros votos, sino también la voluntad de trabajar en objetivos colectivos de solidaridad y en la creación de un clima, de concordia», terminó.

Hizo uso de la palabra a continuación el dirigente socialista catalán Joan Reventós, quien señaló que al iniciarse los debates él había enumerado tres condiciones para que la Constitución fuese auténtica: consagración de la soberanía del pueblo, posibilidad de una transición legal hacia el socialismo y un estado basado en autonomías políticas de nacionalidades y regiones, ligadas por la solidaridad. «Con responsabilidad, con serenidad, que no excluye la emoción -añadió- puedo afirmar solemnemente que el texto aprobado cumple esas tres condiciones. Señaló que uno de los principios de su partido, el federalismo, no había quedado reflejado en la Constitución, pero sí su espíritu y afirmó que Cataluña se ponía hoy al servicio de los demás pueblos de España.

La única intervención discordante fue la del secretario general de Alianza Popular, Manuel Fraga. El diputado aliancista resaltó el trabajo que había realizado a lo largo de los debates constitucionales y dijo que habían sido en muchas ocasiones la voz que clama en el desierto. «Este papel no se elige, pero se cumple con lealtad como el Bautista, hasta que Herodes le mandó decapitar», prosiguió. Según el señor Fraga, Alianza Popular quiere, acepta y promueve la democracia, las autonomías y el Estado de derecho y defiende la monarquía parlamentaria pero, a la hora de decidir, estima que pesan serias dudas sobre el proyecto constitucional. Enumeró sus recelos respecto a este texto, que basó en el artículo segundo en el que se hace, a su juicio, un planteamiento, lleno de riesgos para la unidad nacional, una visión de la moral pública ajena a nuestra tradición, un régimen de escuelas que lleva a la escuela única, la restricción inaceptable de la iniciativa popular, y serias ambigüedades en el modelo económico. «AP lamenta no poder dar un sí incondicional, ni aún teniendo en cuenta que se trata de una Constitución de compromiso -añadió-. Votar sí sería incongruente con nuestro electorado y sería suponer que el Senado no va a poder mejorar los puntos que ha señalado.» Dijo que un sector amplio de la opinión no dejaría caer en saco roto sus argumentos y explicó su abstención en el sentido de que votar no hubiera podido hacer parecer que su grupo no era partidario de ningún cambio. «Quiero recalcar que hemos votado sí al preámbulo de la Constitución y que mantenemos la esperanza de que la alta Cámara nos permita votar en su conjunto la Constitución, como nos gustaría.»

Intervino a continuación Santiago Carrillo, del Grupo Comunista, quien dijo que el Congreso acababa de cumplir la misión esencial para la que había sido elegido. «Los comunistas vamos a respetar esta Constitución con toda fidelidad y vamos a procurar que en el futuro los derechos que se inscriban en ella se conviertan en realidades», prosiguió. Recordó que se plantearían numerosos problemas en el futuro y atacó a quienes han considerado la actitud mantenida por el PCE como escesivamente moderada. «Hemos actuado con responsabilidad porque conocemos los factores en los que nos movemos y porque fuera de aquí hay factores difíciles de controlar desde el Parlamento.»

España y democracia

Felipe González, secretario general del PSOE, dijo que su partido estaba de acuerdo con la Constitución, Ia asumía y la defendería íntegramente y que estaría dispuesto a llamar al pueblo para su defensa. «Se ha dicho que el pueblo no entiende los trabajos constitucionales -añadió-. Pues bien, aquí hay dos símbolos fáciles de entender, tal vez antes por el pueblo que por la clase política: el artículo primero, en el que se reconoce la soberanía popular y se dice que España propugna una visión dinámica del Estado y la disposición derogatoria que marca la diferencia con el pasado y la vía hacia el fuluro. El señor González dijo que la alegría de su grupo tenía los límites racionales de la inmensa tarea que quedaba por delante pero que era consciente de la trascendencia del momento y de toda la dimensión histórica del mismo, dimensión que no somos capaces de expresar con palabras, pero que el pueblo expresará con su voto abrumadoramente positivo. Resaltó la corrección con que se desarrollaban los trabajos parlamentarios y atacó muy duramente al señor Fraga en relación con la idea expuesta por aquél en la sesión de la mañana de que había que elegir entre España y democracia.

Por último, el portavoz de UCD, José Pedro Pérez Llorca, transmitió los saludos del presidente Suárez ausente de la Cámara por obligaciones de su cargo y afirmó que su grupo había jugado la baza de la confianza y de la comprensión. Se refirió ampliamente a la regulación autonómica que realiza el texto constitucional y negó que existiera ninguna ambigüedad sobre el modelo de sociedad que, dijo, queda claramente encuadrado en un marco de libertad, respecto a las concepciones morales y religiosas y la economía de mercado. Reivindicó la expresión constitución de consenso y dijo que si alguien veía aspectos negativos en ello, que compareciera ante el pueblo y así lo dijera. Hizo una valoración muy positiva de la Constitución, y resaltó el papel desempeñado por la Corona y por el Rey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de julio de 1978

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