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Cambios sustanciales en el Plan Energético Nacional enviado a las Cortes

En diciembre del pasado año, el Consejo de Ministros rechazaba la propuesta de Plan Energético del entonces titular de Industria y Energía, Alberto Oliart. Seis meses más tarde y precedido de una historia borrascosa, el Plan Energético ha sido, finalmente, presentado al Congreso. Un buen número de expertos del sector eléctrico califican este plan como más regresivo que el mencionado de Alberto Oliart. El sector privado -señalan- ha vuelto a ganar la batalla y prueba de ello son los elogios que últimamente han prodi gado los inás altos representantes de estas empresas al Plan Energético, que el Gobierno ha enviado al Congreso. Respecto a las diferencias; y concomitancias detodos los borradores efectuados, EL PAÍS ha elaborado el siguiente informe.

El cuadro adjunto refleja, en síntesis, los cambios más importantes que, a partir del documento confeccionado por el Grupo de Trabajo, creado a raíz del rechazo del Plan Oliart por el Gobierno, se han ido sucediendo. En dicho cuadro, sin embargo, no quedan reflejados los cambios realizados en la exposición crítica que el Grupo de Trabajo realizaba sobre la situación del sector eléctrico. En efecto, dicha crítica ha sido suavizada, si no eliminada.El estudio que a continuación se expone parte, como ya anteriormente se ha mencionado, del documento elaborado por el Grupo de Trabajo. Y se ha hecho así porque éste ha servido de base para la confección de los otros dos documentos, lo que facilita enormemente su comparación.

Red de Transporte de Alta Tensión

Vista la operatividad actual del Reca (Repartidor de Cargas), el Grupo de Trabajo propuso la creación de una empresa 100% estatal (o al menos mayoritariamente estatal) que explotará la Red de Transporte e Interconexión de Alta Tensión. Dicha sociedad compraría nominalmente a las empresas productoras toda la energía producida -excluyendo los consumos directos o propios de las unidades productoras que en 1977 representó el 4% de la producción total de UNESA- y la revendería a las empresas distribuidoras.En el Plan Energético que el actual titular de Industria envió al Gobierno y éste aprobó se produjo ya el primer cambio importante: la sociedad a crear sería privada -«... de una sociedad por las empresas propietarias de las líneas... pasando el Reca a su cargo, e introduciendo la Administración una delegación en éste. Por otra parte, los «consumos directos» eran sustituidos por «consumos de la zona» que representaron en 1977 el 71 % de la energía producida, por lo que esta sociedad sólo adquiriría el 29% restante, y lo que es más importante, la estructura de las «zonas» de UNESA se institucionalizan, zonas en las que se producen grandes trasvases de energía que precisamente dicha sociedad trataba de evitar. Conjugando ambas modificaciones, el resultado es que dicha sociedad sólo adquiriría aquellas líneas por las que se producen los trasvases entre zonas que son una minoría dentro del sistema total y en las que el Estado, a través de sus empresas, posee un peso importante.

Sin embargo, en el documento enviado al congreso se añade la coletilla siguiente: «Dicha sociedad... se le revendería también nominalmente, a las empresas... ». Evitando así cualquier intervención estatal sobre el posible destino y precio de la energía trasvasada.

Subsector nuclear

El subsector nuclear era el que, a juicio del Grupo de Trabajo, necesitaba con más urgencia una reordenación más drástica. Los problernas de seguridad, financieros, de adquisición de tecnología propia, etcétera, llevaron a proponer al Grupo de Trabajo las medidas que se esquematizan a continuación:- Creación de una empresa pública (100% estatal) para la construcción y explotación de las futuras centrales nucleares que serían de una tecnología nuclear única.

Esta actuación fue modificada en el plan aprobado en el Consejo de Ministros, por: «Se considera que la participación del sector público.... debe ser reforzado por lo que se considerará con carácter prioritario en la autorización de nuevos emplazamientos, al de Escatrón .... ». Sin embargo, aquí también interviene el «censor» sustituyendo la última frase por: «... por lo que se tendrá en cuenta en la programación de las nuevas instalaciones».

Unidades nucleares ampliadas

El cambio último, que en principio puede parecer nimio, no lo es. Tal y como está redactado el plan, se piensan autorizar tres unidades nucleares más. Entre las ocho que disponen de autorización previa sólo son cuatro las que realmente han realizado inversiones importantes: Vandellós II, Valdecaballeros I, Trillo I y Sayago. Dado que Vandellós Il tiene una participación de ENHER del 54% podría perfectamente, ésta, ser autorizada utilizando el párrafo aludido, y de esta forma las tres unidades necesarias podrían ser Valdecaballeros I, Trillo I y Sayago, sin enfrentarse con las grandes compañías privadas. La central nuclear de Escatrón es un proyecto en el que participa ENDESA con un 72,5%, ENHER con un 15% y el 12,5% restante está en manos privadas, y que a pesar de haber solicitado la autorización previa hace más de cuatro años no te ha sido concedida.- Selección de una tecnología nuclear única, creando asimismo, una empresa con mayoría pública para la fabricación de los sistemas nucleares de generación de vapor. Esta elecisión implicaba la adquisición no sólo de la tecnología necesaria para la fabricación de estos equipos, sino la adquisición de la tecnología para todo el ciclo del combusuble nuclear en el que somos fuertemente dependientes del exterior y cuyas consecuencias estamos ya sufriendo.

Sin embargo, el documento remitido al Congreso, se limita a exponer: «Por estas razones, se considera necesario un replanteamiento de la política nuclear española...».

Tarifas

En este aspecto, todos los expertos están de acuerdo en modificar la estructura tarifaria de tal forma que ésta representará los costes reales de la energía. El Grupo de Trabajo explicitaba, claramente, que en los precios reales no se incluiría «en ningún caso los costes de reposición». Esta postura enfrentó al sector privado, el cual pretendía financiar las grandes instalaciones nucleares vía tarifas, y a juicio del Grupo de Trabajo, ello no podía admitirse, ya que representaba un fraude al consumidor.Sin embargo, dicha decisión queda fuera de la redacción definitiva del Plan.

Reestructuración del sector

Quizá sea, éste el punto que resume las críticas realizadas al actual Plan. Si de algo está necesitado el sector eléctrico es de una profunda reestructuración y reordenación de sus competencias. Hecho éste reconocido, incluso por el actual presidente de UNESA.El capítulo 9, en el que el Grupo de Trabajo proponía diversas medidas de reestructuración administrativa y sectorial ha sido sustituido por otro con el tema «Orientación y Defensa del Consumidor», sin tratar este tema en ninguna otra parte del documento.

Independientemente de los puntos anteriormente expuestos y recogidos en el cuadro adjunto, merece la pena. señalar que en el subsector del carbón, también se ha notado la influencia de la presión. Las centrales Nalona I y II, proyecto de ENDESA y HUNOSA fueron sustituidos por Carbón I y lI, sin determinar las compañías ni la ubicación, en el Plan aprobado por el consejo de Ministros. Sin embargo, en el remitido al Congreso se adjudica Carbón II -que curiosamente entra en funcionamiento antes que Carbón I- a Hidroeléctrica del Cantábrico y Carbón I a ENDESA y HUNOSA. Asimismo en esta última edición se introducen, si bien con carácter de estudio, dos nuevas unidades privadas, La Rabla y Utrillas, centrales que si se construyeran podrían representar un grave problema de abastecimiento a las unidades que el INI tiene, tanto en la Cuenca del Bierzo -caso de La Robla, o de Teruel- caso de Utrillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de julio de 1978

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