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Joaquín Ruiz-Giménez: "La bomba de neutrones es un peligro cierto para la Humanidad"

La bomba de neutrones es un peligro cierto para la humanidad; a pesar de que estamos a fines del siglo XX vivimos en un mundo en el que es más importante la propiedad que la vida humana; no basta con denunciar la bomba de neutrones y la proliferación nuclear y oponerse a ellas, sino que hay que crear una alternativa distinta y potenciar el respeto a la persona humana. Estas fueron las conclusiones con las que Joaquín Ruiz-Giménez Aguilar, presidente de la Asociación pro Derechos Humanos, resumió las intervenciones del mitin que se celebró ayer en contra de la bomba de neutrones.

El acto se incluye dentro de la campaña que la Asociación pro Derechos Humanos ha venido realizando para «conseguir la sensibilización de las capas populares sobre el tema y la oposición clara y tajante del Gobierno a la entrada en España de la citada arma», según un comunicado de la asociación.En el mitin, apoyado por nueve partidos políticos -entre los que no se encontraban ni UCD ni Alianza Popular- y seis centrales sindicales, además de Justicia y Paz, intervinieron, entre otros, Juan Maestre, que figuró como ponente, los diputados socialistas Enrique Barón y Rogelio Borrás, el ex comandante del Ejército Luis Otero, María Teresa de Borbón y Parma, como miembro del Consejo Mundial de la Paz, y Marisa Rodríguez, Presidenta de la Asociación de Seguridad y Cooperación Europea.

La Asociación pro Derechos Humanos repartió con profusión a la entrada del acto un folleto explicativo en el que califica la bomba de neutrones como «una horrenda arma de destrucción masiva». Según este folleto, se trata de un arma de radiación intensa, que no es arrojada desde un avión, sino por medio de un obús de artillería o cabeza de proyectil. Su tarea es destruir vidas humanas respetando la propiedad, de manera que puede ser utilizada por el agresor después de la ocupación. La bomba toma su nombre del hecho de que, al detonar, libera inmensas cantidades de neutrones radiactivos que causan la muerte de los seres vivos, sin destruir las construcciones o los vehículos. Esta muerte masiva sucedería en un primer cinturón. En el segundo -sigue explicando el folleto-, todas las personas quedarían inmediatamente incapacitadas y morirían posteriormente a causa de la radiación, siempre sin producirse daño material; en un tercer cinturón, los seres humanos estarían expuestos a altos niveles de radiación, que les causaría la muerte retardada o graves lesiones. La radiación destruye el sistema nervioso central y, en la mayoría de los casos, la muerte sería ocasionada por fallo cardíaco. Otras muchas personas sufrirían daños cerebrales y quedarían postradas en espera de la muerte.

A lo largo de las intervenciones se puso de relieve que la bomba de neutrones es un arma relativamente barata, lo cual la hace vendible por las compañías de armamento y comprable por todos los países, incluidos los de menores posibilidades económicas. Marisa Rodríguez, presidenta de la Asociación de Seguridad y Cooperación Europea, consideró este aspecto económico de la bomba y expuso las inversiones que podrían hacerse, a su juicio, con el dinero gastado en ella.

El ex comandante Luis Otero marcó las líneas de lo que deberían considerar los militares demócratas sobre la carrera de armamentos y el almacenamiento de bombas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 1978

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  • Mitin organizado por la Asociación pro Derechos Humanos