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Violencia en el País Vasco

Dos presuntos militantes de ETA, muertos en Guernica, por disparos de la Guardia Civil

Dos presuntos militantes de ETA resultaron muertos ayer tarde, en Guernica, a consecuencia de los disparos efectuados por varios miembros de la Guardia Civil, cuando aquéllos desobedecieron la ,orden de alto que les fue dada al disponerse a coger un coche robado

Según versiones de algunos testigos, los dos supuestos etarras hicieron frente con sus armas a la Guardia Civil, que respondió con disparos de pistola y fusil ametrallador. Numerosos impactos alcanzaron al vehículo (Seat 850, matrícula BI-158.783, color gris oscuro) y al edificio frente al cual se encontraba aparcado.Pese a la intensidad del tiroteo, los dos jóvenes consiguieron huir por las calles próximas al escenario del suceso, pero poco más tarde serían alcanzados por la Guardia Civil, que había montado un importante dispositivo. Jesús María Arrazola, de diecinueve años de edad, resultó muerto en el acto, después de haberse refugiado en una cabaña. Su compañero, Alberto García Mármol, de veintiún años, fue trasladado en gravísimo estado a la residencia sanitaria de Cruces, donde ingresó cadáver. Algunas informaciones daban cuenta de un tercer joven que consiguió huir, aunque este dato no ha podido ser confirmado.

Esta primera versión pudo ser ampliada después con testimonios de personas que, aunque sea de forma parcial, presenciaron el enfrentamiento. La historia del suceso se inició a primeras horas de la mañana. En un relleno existente en la parte posterior del edificio de primeros auxilios de la Cruz Roja de Guernica, situado en la avenida del Señorío de Vizcaya, quedó aparcado el vehículo citado, que según se ha sabido después había sido robado a la empresa Forjas de Amorebieta, a punta de pistola a las 11,15 de la mañana.

La vigilancia, según estos mismos testimonios, se intensificó a. partir de las tres dé la tarde. A esa hora, dos guardias civiles se habían apostado bajo un camión aparcado enfrente del vehículo robado y a unos cincuenta metros de distancia. Otros miembros del cuerpo se escondían también en las cercanías esperando sorprender a los ocupantes del coche.

Hacia las tres y cuarto de la tarde llegaron los dos jóvenes junto al vehículo. En ese momento se les dio, al parecer, el alto. Los dos presuntos etarras sacaron sendas pistolas con intención de hacer frente a los efectivos de la Guardia Civil, que casi instantáneamente dispararon sus armas desde los lugares estratégicos en los que se habían situado. En el coche se han contabilizado hasta un total de doce impactos y media docena en la fachada posterior de la Cruz Roja.

Uno de los jóvenes, Alberto García Marmol, pistola en mano se dio a la fuga por una callejuela lateral al edificio.

Discrepan las versiones sobre si llegó a utilizar o no el arma en su fuga. Al llegar a la avenida del Señorío de Vizcaya tropezó, pero continuó la huida. En su persecución salieron tres guardias civiles de paisano que tras localizarlo le dieron el alto y simultáneamente hicieron fuego sobre él alcanzándole con varios disparos -en pierna y espalda- junto al número 71 de la citada avenida. El joven cayó malherido junto a la puerta de un almacén. Sostenía aún la pistola en sus manos cuando fue asistido por miembros de la Cruz Roja que le trasladaron a la Residencia de Cruces, donde ingresó cadáver.

Jesús María Arrazola atravesó, al parecer, en su huida las vías del tren y una huerta, para refugiarse, finalmente, en una cabaña situada junto a la vía férrea en las cercanías del barrio de Gandarias. Efectivos de la Guardia Civil, alertados, llegaron -según las versiones de vecinos de la zona- a las inmediaciones de la cabaña y tras rodearla ordenaron al fugitivo que abandonase su escondite. Siempre según las citadas versiones, el joven salió de su refugio pistola en mano, siendo tiroteado por la fuerza pública.

En poder de los presuntos militantes de ETA se encontraron dos cargadores de cartuchos de 9 mm parabellum, marca Gecco; dos pistolas Beretta, del calibre 7,65, y una pistola Firebird, del calibre 9 mm parabellum. Aunque este extremo no ha sido confirmado, parece ser que Jesús María Arrazola fue alcanzado por dos impactos en el maxilar y al menos un tercero en la zona occipital.

El titular de la cartera del Interior del Consejo General Vasco, José María Benegas, difundió anoche un comunicado en el que condena el clima de violencia que en los últimos días está viviendo el pueblo vasco.

Tensión y disparos en Durango

En la localidad de Durango -de donde eran naturales los dos presuntos etarras muertos en Guernica- pudo observarse un clima de gran tensión por la noche, con la casi totalidad de los bares cerrados. A medianoche se celebró una asamblea en la parroquia de Santa María, donde se informó de los hechos de Guernica y se hizo un llamamiento de huelga general para hoy. Los asistentes abandonaron precipitadamente la iglesia al oírse cinco disparos, cuya procedencia se desconoce.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 1978

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