Un tribunal alemán juzga un caso de supuesta posesión diabólica

La muerte de una muchacha tratada como posesa del diablo por tres sacerdotes, un obispo y sus padres, ha abierto un nuevo capítulo en la historia jurídica de la República Federal de Alemania. Por primera vez un tribunal alemán deberá decidir sobre un caso de supuesta posesión diabólica y sobre la práctica del exorcismo. El 1 de julio de 1976 moría en Klingenberg, a orillas del Meno, la muchacha de veintitrés años, Annalise Michel, estudiante de Pedagogía y Teología. Al fallecer, después de 73 sesiones para la «expulsión de seis demonios albergados en su cuerpo», la chica pesaba sesenta libras. El forense apreció en el cadáver síntomas de deshidratación y desnutrición en primer grado. Previamente, los médicos habían diagnosticado que Annalise padecía una simple epilepsia.El tratamiento eclesiástico comenzó cuando los padres -Josef Michel, de sesenta años, carpintero y creyente chapado a la antigua, y Anna, de 57, ama de casa- consultaron al párroco del pueblo el caso de su hija, desahuciada por los médicos. El párroco, sacerdote salvatoriano, les indujo a reconocer que su hija estaba poseída por el diablo. El propio párroco, Wilhelm Renz, de 67 años, se puso al habla con el obispo de Wuerzburg, monseñor Stangi, y este recomendó como experto al padre jesuita Rodewyk, «el experto número uno de Alemania en cuestiones de espíritus», otorgando al tiempo el correspondiente permiso para que se aplicasen a la enferma las prácticas exorcistas. Rodesvyk apreció en Annalise «voces extrañas» y «signos inequívocos de posesión diabólica». La muchacha se arrojaba contra las paredes, huía ante la presencia de la cruz.

Según él, «alguien gritó desde el interior de la posesa el nombre de Judas». El proceso ritual se desarrolló según normas de 1614 y contando con el canon 1.511 del Código de Derecho Canónico de 1917. El padre Renz, que había sido misionero en China antes del advenimiento de Mao, decía tener experiencia en estas situaciones, y acudía tres veces por semana al hogar de los Michel para increpar al m+aligno. Al final de una de las sesiones concluyó que en el cuerpo de la muchacha se habían establecido no sólo el demonio, sino incluso Judas, Caín, Nerón y Hitler.

Tras la exhumación del cadáver de Annalise, ha comenzado esta semana el proceso contra los protagonistas de estos hechos. El abogado defensor de los padres se ha inclinado ya desde un principio por pedir que se aplique una atenuación de la pena contra éstos en atención a su poca cultura y a haber sido víctimas de influencias exteriores.

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