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REPORTAJE

El necesario aislamiento acústico

Al ruido lo podemos definir brevemente como una superposición anárquica de ondas sonoras.Entre los efectos del ruido sobre el hombre,se distingue, por una parte, la acción patológica de las ondas sonoras en el oído interno, que suele ocasionar la sordera, más o menos agudizada, y, por otra, las acciones fisiológicas en el interior del cerebro, que traen como consecuencia la reducción de la capacidad de trabajo intelectual, además de turbar el sueño e influir en la salud. Es conveniente señalar que la sensibilidad al ruido no solamente es muy variable de un individuo a otro, sino que un mismo individuo puede presentar sensibilidades muy diferentes, según el origen de los ruidos. Curiosamente el silencio total, al no estar habituados a él, puede provocar dificultades de conciliar el sueño.

Igual que el aislamiento térmico tiene por misión evitar la propagación de la energía calorífica, el acústico tiende a dificultar la penetración de las ondas sonoras a través de los medios de separación de ambientes diferentes.

A la hora de diseñar un buen aislamiento es preciso realizar conjuntamente ambos, ya que si bien presentan notables diferencias que exigen una compensación técnica, también es cierto que las partes débiles, en relación con la acústica, son igualmente débiles térmicamente (orificios de ventilación, acristalamientos, etcétera). En todo lo que antecede se considera exclusivamente el ruido ambiental, dejando fuera el caso de insonorización en origen de las fuentes ruidosas.

A medida que el coste de la vivienda aumenta (índice de bienestar o lujo), disminuye relativamente el coste del aislamiento, lo que determina que cuanto peor es una vivienda, menos aislamiento posee, lo que introduce un factor social de ponderación en el aislamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de noviembre de 1977