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ENTREVISTA

"Mientras el marxismo sea lo que es hoy, continuará siendo irreconciliable con el cristianismo"

El nuevo cardenal de Florencia, monseñor Giovanni Benelli, es hoy, sin duda, el personaje de mayor relieve en la iglesia católica. Dicen que será el futuro Papa. Su vida eclesiástica es la más paralela a la de Pablo VI. Cuando Montini era sustituto de la Secretaría de Estado, Benelli era su joven secretario. Su trabajo diplomático lo llevó a recorrer el mundo: América Latina, Irlanda, España, Francia, Africa. Cuando Montini llega al trono de San Pedro, Benelli es nombrado sustituto de la Secretaría de Estado. Desde entonces será el brazo derecho y el confidente diario del Papa. En estos días Benelli está en el ojo del ciclón por haber atacado duramente la ideología marxista como irreconciliable con el cristianismo. Lo ha hecho a propósito de la ley 382, que pasa á las regiones la responsabilidad de la asistencia pública. Con monseñor Benelli conversó. en Roma, Juan Arias. El ex padre Arias, ex redactor de Pueblo, escritor y sicólogo, prometió, a raíz del proceso de Burgos; no volver a escribir en la prensa española hasta después de la muerte del general Franco. En Italia, donde vive en la actualidad, le ha sido concedido el premio de la Cultura que otorga la Presidencia del Consejo de Ministros. Juan Arias es subdirector y colaborador de la revista política Crítica Meridionale.

EL PAIS. ¿Por qué la prensa italiana le presenta como conservador integrista, cuando en España había sido siempre considerado como un hombre abierto al diálogo, comprometido, progresista?Monseñor Benelli. Tengo conciencia de no haber cambiado, de haber luchado siempre por defender la libertad, como anti-fascista en la resistencia italiana, como anti-franquista en España, en tiempos de dictadura, y hoy anti-marxista porque estoy convencido que el marxismo no defiende todas las libertades. Mientras el marxismo sea lo que es hoy, continuará siendo irreconciliable con el cristianismo. No he mencionado la carta de Berlinguer. He denunciado la ley 382 porque la considero injusta y anticonstitucional, porque el Estado no puede sustituir a la creatividad y a la iniciativa privada de los ciudadanos en un país en el cual rige una constitución que defiende la iniciativa privada. Hasta hoy, la mayor parte de los italianos vota por un régimen democrático y no totalitario.

El Estado debe coordinar las iniciativas, pero no es justo que curte las piernas pretendiendo acaparar toda la asistencia. Esto es colectivismo.

'El marxismo va contra la unidad de comunistas y cristianos'

EL PAIS. ¿Y el esfuerzo de comunistas y cristianos por reconciliarse?

M. B. En mi diócesis, más de la mitad de los católicos son comunistas. El marxismo va contra la unidad, porque predica la división, que es la base de todo sistema marxista División porque privilegia una clase en disfavor de las otras. El cristianismo es lo contrario, busca la unidad de todos los hombres. El marxismo se preocupa de la un¡-' dad de los obreros, ¿y los demás?

EL PAIS. Le recuerdo que los comunistas han renunciado a la «Dictadura del proletariado», a la «lucha de clase», al «ateísmo».

M. B. Si esto fuere verdad en la práctica, entonces significaría que han renunciado a ser marxistas, y en este caso deberían llamarse socialdemócratas, o deberían inventar otro nombre, pero no llamarse comunistas. Una cierta prensa ha intentado presentar mis afirmaciones como más intransigentes que las del Vaticano o las del padre Arrope. L'Osservatore Romano publica, en un número, mi conferencia al Congreso Nacional de la Federación Italiana de las Escuelas Maternas, en el que se insiste en la ausencia de divergencias de fundo con el Vaticano, o con la Conferencia Episcopal, o con el padre Arrope. Este último habló al Sínodo desde un punto de vista pastoral del diálogo con los «marxistas» y no con el marxismo. El verdadero marxismo es la antítesis. de la palabra de Dios, porque ésta es unidad y el marxismo es división, ésta es trascendencia, es inmanentismo, ésta es el hombre y el marxismo es el grupo, él proletariado. Son posiciones antitéticas.

EL PAIS. ¿Y los italianos católicos que votan comunista?

M. B. Los cristianos que votan comunista es porque o no conocen el marxismo o no conocen el cristianismo. De ahí mi intervención en el Sínodo insistiendo en la catequesis a los adultos, porque la mayor parte de los católicos, en Italia-, no saben por qué son cristianos. La cosa más urgente es; pues, el catequizar a los cristianos. Otros no saben lo que significa ser marxista, y otros, en fin, ni foque es ser cristiano, ni lo que quiere decir marxista. Piensan que el Partido Comunista es el partido de los pobres, y por eso se les ve en la iglesia rezar con gran fervor y después votar comunista. Ignoran las implicaciones más graves del sistema marxista. Temo que se pueda poner en juego el concepto clásico de libertad. Me duele que me llamen «integrista», pero no me importa que me den este apelativo si esto significa que no quiero para Italia, ni para los cristianos, la libertad de los países soviéticos. Si defender todas las libertades, la libertad integral, el verdadero pluralismo, el derecho a la creatividad, a la libre iniciativa, significa ser «integrista», entonces no me importa ser acusado de este pecado.

EL PAIS. ¿Cuál es la alternativa a treinta años de Gobierno democratacristiano, con su corrupción incluida?

M. B. Como sacerdote, no estoy a favor de ningún partido. Pienso que no sea oportuno, ahora, crear un nuevo partido católico, pero estoy convencido que en Italia no hay alternativa. Por eso, aun cuando uno pueda despreciar la democracia cristiana, la alternativa es sólo el comunismo. Por eso incluso los laicos, que no quieren para Italia cl comunismo; se ven forzados a votar por la DC, que, precisamente por esto, tiene una gran responsabilidad en su proceso de renovación. n. Es cuestión de libertad u de no libertad, como en Portugal.

'La Iglesia, a partir de la gran guerra mundial, ha ido a remolque del marxismo'

EL PAIS. ¿Qué alternativa válida ha propuesto la Iglesia, para los católicos que rechazan el capitalismo como un sistema injusto y anti-evangélico?

M. B. La tragedia para la Iglesia es que a partir de la gran guerra mundial ha ido a remolque del marxismo, interrumpiendo ta investigación en cl campo social. Y la cosa es tanto más grave en cuanto existe una gran originalidad cristiana y una enorme riqueza en la doctrina católica, que si se hubiese sabido usarla se hubiese podido ir en el campo de la socialización, de la participación social, más allá de los diversos socialismos y con una diferencia: salvando el hombre y no sacrificándolo al grupo, como lo demuestra la historia. Desde que ha nacido cl comunismo, cl hombre se viene sacrificando a favor del grupo. Sólo el cristianismo pone al hombre al centro de la crea creación.

EL PAIS. ¿Cómo ve la nueva España?

M. B. Ha dado un ejemplo de gran madurez. Hay que apoyar a cuán tos están realizando este enorme esfuerzo de lealtad. En un momento monto tan delicado, en el cual lo españoles han sido capaces de evitar lo peor, merecen la ayuda de todo el mundo. Los españoles está encontrando el camino de la verdadera democracia: Existe en España, hoy, una gran sinceridad Allí existe buena fe. Deben ser in legrados en el proceso de Europa. Hay que ayudar a España, después de un paréntesis de cuarenta años a entrar en el juego de la vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de octubre de 1977

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