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Funeral y manifestación por el joven muerto en Alicante

De siete a 10.000 personas asistieron al funeral por Miquel Grau militante del Moviment Comunista del País Valenciá ( MCPV), agredido cuando colocaba propaganda de la Diada en Alicante y fallecido el pasado domingo. La iglesia de San Martín estaba llena de público que ocupaba también las calles próximas

Un destacado militante del MCPV leyó el texto dedicado a la memoria de Miquel Grau, releído posteriormente en el Palau de la Generalitat, en el que se dice: .«Miquel fue muerto porque se oponía al fascismo, porque quería libertad para nuestro pueblo, porque quería la autonomía para el País Valenciá. No es un atentado aislado del fascismo. Militantes dé partidos democráticos también han sido agredidos en Valencia y Alicante. En librerías y revistas han puesto bombas. Las amenazas a demócratas no han parado.»Más adelante se solicita al pueblo «denunciar todos los casos que conozcamos y facilitemos información a los partidos democráticos sobre todas aquellas personas relacionadas con grupos o actividades del fascismo».

Finalizado el funeral, que había sido promovido por dieciocho partidos y centrales sindicales, se formó un cortejo, autorizado por el Gobierno Civil, que recorrió en silencio un corto trayecto hasta el Palau de la Generalitat. En la cabecera había una gran pancarta del Movimiento Comunista, así como una gran corona de flores con las senyeras.

En la Generalitat fue depositada dicha corona por la novia de militante, ante un impresionante silencio de la comitiva. A continuación el dirigente del MCPV Caries Dolp, releyó el texto unitario. Fueron gritadas las siguientes consignas: «Miquel, no te olvidaremos»; «País Valenciá, País Valenciá», y posteriormente se cantó la Internacional.

El entierro de Miquel Grau el pasado lunes en Alicante no tuvo la normalidad del funeral de ayer en Valencia. Cuando la comitiva se dirigía hacia el cementerio hicieron acto de presencia las, fuerzas antidisturbios, que de acuerdo con órdenes del Gobierno Civil, cortaron el paso. Se produjo un forcejeo en el curso del cual la corona de flores colocada sobre el féretro cayó al suelo, mientras el ataúd era introducido en un furgón de la fuerza pública, que se dirigió hacia el cementerio de Nuestra Señora del Remedio precedido por un jeep de la Policía Municipal y otro de la Policía Armada. A continuación grupos de asistentes dieron gritos en diversos saltos de manifestación en petición de la dimisión del gobernador civil y del ministro del Interior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de octubre de 1977

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