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El Partido Nacionalista Vasco propone un sistema confederal para la autonomía de Euskadi

El proyecto de régimen autonómico provisional elaborado por el PNV para las cuatro regiones históricas vascas (Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra) descansa sobre un esquema confederal en el que ningún ácuerdo tiene validez si no se adopta por unanimidad, con lo que parece no pretenderse otra cosa que superar el temor de loscentristas navarros de que su individualidad regional se vea aplastada en el contexto de Euskadi.

El borrador del PNV -hecho público a través de una fuga informativa, pese al interés del partido por mantenerlo en secretoconsta de una introducción, diez artículos y una disposición transitoria final. Como máximo organismo de decisión se crea una asamblea confederal del País Vasco, integrada por, diez representantes de cada territorio histórico, elegidos en cada caso por el consejo foral de Navarra y por las juntas generales de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya.Serán facultades de esta asamblea confederal las siguientes: elaborar su reglamento de régimen interior y designar sus propios órganos ejecutivos, desarrollar el proyecto de autonomía que se presentará al Gobierno y al pueblo vasco para su aprobación; asumir en todo el País Vasco el control de los servicios de orden público; promover y regular el funcionamiento de los medios de comunicación social dentro de su ámbito territorial; coordinar la actuación de los distintos organismos forales en materia de infraestructura y planificación, educación, cooficialidad del euskera, política económica y sanidad; recabar del Gobierno reformas de la organización administrativa del País Vasco, proponer la modificación de las normas le gales que dificulten el cumplimiento de estas facultades, y acordar con el Gobierno la crea ción de las comisiones mixtas pertinentes para el trasvase de competencias.

Las decisiones de la asamblea confederal deberán acordarse en todo caso por unanimidad, para lo cual cada territorio histótico ostentará un solo voto, resultante de su respectiva mayoría interna. La ejecución de los acuerdos de esta asamblea corresponderá a las respectivas Diputaciones forales.

El capítulo segundo trata del Consejo Foral de Navarra y las juntas Generales de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, que se establecen como máximos organismos dentro de cada territorio histórico, de los que depende el norribramiento de representantes en la Asamblea Confederal.

Hasta tanto no se celebren elecciones municipales, los 57 miembros del Consejo Foral de Navarra serán designados en las respectivas merindades (comarcas) en número proporcional a su población y de acuerdo con el resultado de las últimas elecciones generales. En el caso de las Juntas Generales de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, serán elegidos representantes por cada municipio de acuerdo con las normas que establece la legalidad vigente y con tando en cada caso con los resultados obtenidos en las elecciones legislativas. Durante el período provisional será competencia de las Juntas Generales y del Consejo Foral la designación de los miembros de cada Diputación, mediante elección entre sus componentes.

Los artículos finales del borrador establecen que las Diputaciones forales mantendrán las facultades que les son propias en la legislación vigente y que el concierto económico de Alava subsistirá integramente en este territorio, con recuperación de su tradicional figura de concierto económico para las Vascongadas. De este modo Guipúzcoa y Vizcaya se incorporarán al mismo sobre las bases económicas que acuerden las comisiones mixtas del Ministerio de Hacienda y las respectivas, Diputaciones.

El borrador del PNV y el presentado semanas atrás por el PSOE parten de enfoques tan diferentes que será dificil encontrar ese punto de acuerdo que ambos partidos van a intentar nuevamente esta semana.

Los socialistas basan todo su esquema de régimen transitorio en los parlamentarios, que se constituirán en gestores a nivel provincial y regional, mientras que éstos no juegan ningún papel en el proyecto del PNV. Los nacionalistas prefieren arrancar de las Juntas Generales, que conceden un peso mayor a las pequeñas poblaciones runales en las que pueden alcanzar una fácil mayoría.

Este sistema de representación difícilmente podrá ser aceptado por los socialistas, que tienen sus votos concentrados en las grandes poblaciones industriales y que para cualquier acuerdo exigirán, como mínimo, unos criterios de proporcionalidad, que impidan que el voto de pequeñas poblaciones equivalga al de las grandes concentraciones urbanas.

Varios aspectos más destacan en el proyecto del PNV: la inexistencia de toda alusión a Euskadi, término tan repetidamente rechazado por la UCD de Navarra y el estricto ca:rácter confederal que se atribuye al máximo organismo de las cuatro regiones, hasta el punto de que sus acuerdos deben ser adoptados por unanimidad. Detrás de todo ello no se ve otro propósito que el de conseguir el apoyo de los centris tas navarros, eliminando el más mínimo riesgo de que pierdan su específica personalidad en el contexto del País Vasco.

En principio parece que el proyecto del PNV ha sido contemplado por la UCD de Navarra con mejores ojos que el de los socialistas. Sin comprometerse a emitir ningún juicio definitivo, que corresponde al comité regional, el diputado, señor Pegenaute ya ha declarado que el borrador de los nacionalistas le parece «respetuoso con las instituciones históricas», aunque en sus palabras sigue separando en todo momento al País Vasco y a Navarra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de septiembre de 1977

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