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Mañana, día clave para la huelga de la construcción de Barcelona

Continúa invariable el conflicto de la construcción en Barcelona y provincia, que afecta a más de 100.000 trabajadores, mientras que, por otro lado, en el transcurso de una asamblea general del sector, a la que asistían más de 2.000 trabajadores, se acordó la exclusión de siete miembros del comité de huelga, todos ellos militantes del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), organización política que ha propugnado en diversas ocasiones la vuelta al trabajo.Al tiempo que se acordaban dichas exclusiones, la asamblea general ratificaba su plena confianza en José María Rodríguez, miembro de la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores y del Partido del Trabajo de España, contra quien determinados sectores habían elevado críticas (véase EL PAIS de 15 de abril).

Posteriormente, y en ocasión de una asamblea de solamente sesenta trabajadores celebrada en la tarde de ayer, en la Casa Sindical de Barcelona, se pudo apreciar que la tendencia «unitaria» y la «de clase» -esta última muy poco presente en el conflicto- se unían a la posición adoptada por los dirigentes obreros del PSUC, en el sentido de intentar poner fin al conflicto. Esta postura, sin embargo, ha sido hasta ahora manifiestamente rechazada por los huelguistas.

La posición de los dirigentes del PSUC de volver al trabajo ha incrementado en intensidad, pese a las continuas votaciones adversas. Así, por ejemplo, Fernando Miranda, del PSUC, llegó a hablar en ocasión de la última reunión del comité de huelga llamado de los veinticuatro del que acaba de ser excluido, de la constitución de «piquetes de autodefensa» en las obras que prefiriesen volver al trabajo, para impedir la presencia en ellas de grupos de trabajadores que propugnaran la continuidad del conflicto.

Por su parte, los sindicatos un¡tarios de trabajadores informaron ayer que su actual postura, después de aparecer conflictos en el ramo de la construcción en otros lugares de España, consistía en solicitar un convenio a nivel de todo el país, y no de marco estrictamente provincial como sucede en la actualidad.

El lunes será, sin duda, un día decisivo para el conflicto, que entrará entonces en su cuarta semana de duración. Para este día, los dirigentes obreros del PSUC proponen la celebración de una asamblea a las siete de la tarde, para que así los trabajadores puedan reincorporarse al trabajo, mientras que los otros sectores, hasta el presente totalmente mayoritarios, son partidarios de la celebración de una asamblea a las cinco de la tarde, como ha sido habitual hasta el presente. Las dos horas de diferencia entre una convocatoria y la otra tiene una considerable importancia, ya que, de celebrarse a las cinco de la tarde, es imposible la reincorporación al trabajo, mientras que a las siste de la tarde ha concluido ya el horario laboral. Pese a todo, continúa plenamente vigente el último acuerdo de la asamblea general y de la asamblea de delegados en el sentido de continuar la huelga de forma indefinida. Sin embargo, las diferentes posturas aparecidas a nivel sindical y político podrían hacer variar las situaciones establecidas en la actualidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de abril de 1977