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El arte gitano, en la UNESCO

Representaciones de "Camelamos naquerar"

Mario Maya, gitano. Camelamos Naquerar es su espectáculo, un montaje donde se unen la palabra, el cante y el baile para dar una breve idea del pueblo gitano y de su deambular a través de los siglos.

Un discurrir que viene marcado por cuatro pragmáticas o edictos (desde los Reyes Católicos, hasta el de 1942), mediante los cuales se va despojando a los gitanos de su lengua, de su forma de vestir, de sus costumbres, de sus leyes. Se les quita de todo cuanto poseían para lanzarles al foso de la marginación y del prejuicio.Todo esto es lo que Mario Maya y sus compañeros van a presentar hoy en la Unelco y después, durante dos semanas, en el Teatro Montparnasse de París. Mario nos explica el porqué de esta salida, tan típica de los espectáculos flamencos.

«Tengo un gran interés en aclarar que nuestro espectáculo no estaba pensado para el extranjero. Lo pensamos para aquí, para nuestra tierra, y hemos estado representándolo en todas partes, universidades, pueblos, barrios, etcétera. Ocurre, que nos es difícil seguir, muchos del grupo tienen pluriempleo y hemos de ganar algo de dinero. Ya es triste que tengamos que salir fuera para ello, pero no queremos explotarlo, no vamos a volver hablando de nuestros éxitos en Europa.»

Escuhando y viendo Camelamos Naquerar (Queremos Hablar), es fácil comprender las razones por las que el pueblo gitano ha desarrollado el cante y el baile hasta unos extremos asombrosos y en cambio no ha penetrado prácticamente en otras zonas del arte. Su marginación y la pérdida de su cultura lo explican de una forma inmediata. En la obra no se hacen concesiones, todo el primitivismo barroco del arte gitano aparece desnudo, descarnado.

Según Mario Maya: «No hacemos un montaje para turistas. Pretendernos hacer un trabajo propio, que refleje el sentir de nuestra gente. Es curioso que casi todas las grandes figuras del flamenco sean payos. No es que me parezcá mejor ni peor, pero lo que no pueden hacer los gitanos es copiar de esa gente cómo hacer su propio arte.»

Esto me recordaba un poco a un fenómeno parecido: el jazz, una música de negros, que los blancos dulcificaron, desnaturalizaron en un cierto momento para crear una musica muy bella pero sin alma, el cool. Algunos jazzmen negros siguieron esta corriente para expresarse. Pero era un montaje, no podía durar y no duró.

Con Camelamos Naquerar, del cual se han dado cientos de representaciones, Mario Maya parece querer demostrar dónde se encuentra el principio y la razón del cante y del baile. Su esfuerzo vale la pena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 1977