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La catástrofe aérea de Tenerife

La bomba que estalló en Las Palmas obligó a desviar los vuelos a Tenerife

«Ya estalló la primera bomba», gritó el oficial de tráfico del aeropuerto de Las Palmas cuando se dirigía a localizar al director del mismo para comunicarle la amenaza de bomba que habían recibido por teléfono minutos antes. En el camino se cruzó con los policías que ya acudían al lugar de la tremenda explosión, mientras que en toda la terminal cundía el pánico. En efecto, una voz anónima -«la voz era masculina y parecía joven», declaró la empleada que recibió el amenazador aviso telefónico- se había puesto en contacto con la centralita de la compañía Iberia en las dependencias del aeropuerto para advertirles que dos artefactos harían explosión poco tiempo después en la salida de vuelos nacionales.

Eran las 12.30 en punto del mediodía, y había mucha gente en la terminal del aeropuerto de Las Palmas. Un testigo presencial afirmó que «aquello fue algo terrible; la humareda envolvió de inmediato toda la planta primera en la que había sido colocada la bomba e impedía la visibilidad. La gente estaba como loca. Unos corrían de un lado para otro mientras que otros rodaban por el suelo. Se produjeron también ataques de histerismo y la confusión fue total». La bomba había sido introducida dentro de un maletín y abandonado junto a un puesto de flores situado en la salida de vuelos nacionales.

Como consecuencia de la explosión resultó herida de gravedad, la señorita Marcelina Sánchez Amador, que atendía el puesto de flores y otras siete personas más tuvieron que ser atendidas en centros sanitarios; entre ellas, el propio jefe del aeropuerto y su esposa. Asimismo el falso techo de la terminal se desplomó. El artefacto afectó también a las cristaleras de las puertas de acceso al aeropuerto. Inmediatamente después y tras la evacuación de los heridos todas las dependencias del aeropuerto fueron desalojadas por miembros de la Policía Armada y Guardia Civil, y se procedió a la localización de la segunda bomba colocada según había anunciado el anónimo comunicante. En esta operación intervinieron brigadas especiales del Ejército de Tierra. En el momento de transmitir esta información aún no se había localizado, y según fuentes extraoficiales, parece ser que sólo fue colocado un artefacto. De todas formas y ante el temor de que se volvieran a producir más explosiones las autoridades dispusieron que fueran desviados al aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife, todos los vuelos que tenían prevista su entrada en el de Las Palmas, por lo que quedó éste cerrado momentáneamente. Precisamente, los dos jumbos que chocaron en el aeropuerto tinerfeño venían con dirección a Las Palmas; el de la KLM procedente de Amsterdam y el de la Pan American desde Los Angeles con destino a Madagascar.

El atentado de Gando fue reivindicado por el Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), a través de su secretario general, Antonio Cubillo, desde Argel, quien manifestó que «Canarias se encuentra en estado de guerra desde el primero de noviembre», y que «hemos advertido a todos los turistas que no vengan a las islas mientras no se alcance la independencia y se normalice la situación».

La noticia de la bomba, y posteriormente del accidente aéreo que provocó indirectamente en el aeropuerto de Los Rodeos, ha creado una enorme reacción en todo el Archipiélago Canario contra el movimiento minoritario independentista. Algunos partidos políticos han hecho públicos sendos comunicados condenando la violencia que propugna el MPAIAC a través de la emisora La Voz de Canarias Libre, y que llevan a cabo en las islas comandos incontrolados que apenas tienen conexión con Argelia y que se dedican a actuar por cuenta propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de marzo de 1977

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