Jazz

Regolí, al Teatro Real

Esta sección dominical está dedicada a comentar la actualidad de la música de jazz; y sin embargo hoy vamos a hablar de música clásica: de un Concierto para percusión, solista y orquesta, que lleva el esotérico nombre de Enmo. Esta aparente desviación se debe a que su autor, Enrique Llácer Regolí, ha sido uno de los grandes del jazz en nuestro país y a que, estoy seguro, en este concierto se encontrarán muchos de los esquemas, ideas e intuiciones de nuestra música.

Pero vayamos por partes: el próximo fin de semana se estrenará este concierto en el teatro Real y yo he querido dedicar hoy este comentario a un hombre que tanto ha hecho por el jazz, como intérprete y como profesor, porque Regolí ha dejado sentada categoría de batería de jazz en infinidad de actuaciones y alumnos suyos han demostrado posteriormente que sus enseñanzas, eran las adecuadas.En su historia hay detalles realmente ilustrativos: natural de Alcoy donde nació el 20 de junio de 1934, a los ocho años de edad acompañaba a las compañías de revista y de zarzuela que actuaban en su ciudad natal. Aunque para ello, el representante de las mismas le dijera a su madre que sería muy aconsejable que se pusiera pantalón largo, no fuera a asustarse el público que acudía al teatro Circo o al teatro Calderón que eran los dos coliseos en los que se lucía el futuro maestro.

De ahí pasamos ya a Barcelona, al año 1952, donde nuestro hombre empieza sus pinitos con veteranos tan gloriosos como Mantequilla, Pocholo, Fernando Ortéu, etcétera, y tres años después, a Madrid, donde debuta en las sesiones del Dorian club, con Jani Rigo, José Chenoll, Gelabert, Joe Moro, etcétera. Tras esta época, lo encontramos ya en los clubs de jazz de la capital (Whisky Gin Club, Whisky Jazz Club, Bourbon Street), conocemos sus éxitos en Estados Unidos (ha tocado con Thad y Hank Jones en Nueva York, y en Las Vegas, el percusionista Leo Cámara le ofreció integrarse en su cuarteto de percusión ya que se quedó asombrado de su capacidad como intérprete).

Ahora, le encontramos como percusionista de la Orquesta Nacional, como profesor de percusión en el Conservatorio de Madrid y como compositor. Este Concierto para percusión solista y orquesta es su segundo trabajo como autor, aunque el primero de ellos que se ha dado a conocer (Divertimento para sexteto de viento) sea más moderno.

La obra está escrita para una batería de percusión formada por dos cajas, cinco timbales cromáticos, dos platos suspendidos y un tam-tam y una orquesta integrada por dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, un clarinete bajo, dos fagots, dos trompas, dos trompetas, un trombón y cuerda completa. Será estrenada por la Orquesta Nacional bajo la dirección de Rafael Frühbeck de Burgos, lo cual dice mucho en favor de este gran músico de jazz, que, en un momento determinado de su vida, decidió incorporar sus conocimientos jazzistas y su sentido del ritmo al terreno de la música clásica.

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